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(parece que) Estamos en "los tiempos finales" (enlace)

Pareja (cómo entendernos mejor con el marido o mujer)

Hay un librito titulado

"Porque los hombres no escuchan y las mujeres no entienden los mapas" de una pareja de australianos llamados Allan & Barbara Pease.

Explica muy bien, y con humor inglés, ciertas claves para comprendernos mejor con la pareja.

En particular:

- A los hombres les influye mucho lo que ven (son cazadores), y a las mujeres lo que oyen (hablan, los cazadores no hablan).

- Para el hombre lo importante es lo que hace (y se concentra en ello), para la mujer lo importante es cómo se siente. (El hombre está volcado hacia fuera: la sociedad, la caza; y la mujer hacia dentro: la casa, la gestación). Por tanto, nosotras, como mujeres, para hablar a un hombre y que nos haga caso, debemos conseguir que nos preste toda su atención. Ellos sólo tienen una neurona y, si está ocupada leyendo un libro, no puede, a la vez, atender a lo que le decimos. Nosotros, como hombres, hemos de conseguir que la mujer se sienta protegida, querida por nosotros, y no sólo con objetos (que le compremos todo lo que necesita), sino también (y sobre todo) por las palabras: “que bien te cae este vestido”, “¿cómo te encuentras?”, “qué guapa que estás”, y escucharlas. Aunque escuchándola hablar, no debemos caer en el error de responder a lo que dice, pues, muchas veces las mujeres hablan para sí mismas, no hablan esperando una respuesta nuestra. Y nosotros nos equivocamos si se la damos esperando que ella la considere (ni que sea para desecharla).

- La mujer habla con rodeos y el hombre habla directamente. La mujer dirá '¿Cuántos años hace que tenemos esta mesa?', (cuando realmente quiere que el marido compre otra).
El hombre diría en la misma situación: '¿Qué te parece si cambiamos de mesa?, porque con esta ya estamos un poco apretados.' El hombre no entiende el lenguaje de rodeos de la mujer porque él es un cazador que va directo a la presa (y la mujer no).

Feminidad y masculinidad

Hay dos fuerzas opuestas que los chinos llaman “yin” y “yang” y que podemos llamar “principio masculino” y “principio femenino”. Los machos tienen, por su naturaleza de nacimiento, por su biología diferente a la de las mujeres, facilidad para usar el principio “masculino” y las hembras el otro. Lo que ocurre es que, para actuar bien en la vida, hemos de usar, tanto los machos como las hembras, los dos principios, incluso el que nos es extraño por nuestra biología.

Así es como lo dice un libro:

“A fuerza de razón, a muchos se les ha secado el corazón. Solamente el hombre en cuya virilidad se mezcla cierta dosis de femineidad niveladora podrá hacer algo verdaderamente grande y ser un carácter armónicamente formado. Y no de otra manera la modalidad femenina necesita cierto cuño de virilidad, porque, en caso contrario, el corazón de la mujer arrastra su entendimiento”. Y W. Schubart ensalza así el valor de lo femenino: “Rasgos masculinos son: la voluntad de poderío, el dar la primacía a la idea de derecho sobre la idea del amor, al obrar sobre el contemplar, a la razón sobre el sentimiento. Rasgos femeninos son: la entrega, el respeto reverencial, la humildad, la paciencia. Propios del hombre son: la crítica, el racionalismo. Propias de la mujer: la intuición, la sensibilidad para la inspiración, la fe. Cosas masculinas son: la indíviduatío, el principio de la división, la mecánica. Cosa femenina es el principio del conjunto, lo orgánico. Prerrogativa del hombre es el número. Y es también su peligro: le pone en la mano un medio para dominar, pero amenaza de letargo la vida que corre libremente. El hombre se separa del conjunto y quiere autonomía. Así se hace solitario, un nómada, una personalidad. La mujer, en cambio, se siente unida con el conjunto del mundo, se arraiga profundamente en la naturaleza como la planta. El hombre mira al cuerpo como fondo originario de su ser, un recipiente que la protege. Para el hombre, vivir significa luchar, matar, aniquilar la vida; para la mujer significa perpetuarse, dar nueva vida. El principio masculino es el de la muerte; el femenino es el de la vida. De ahí que los pueblos simbolicen su eternidad y su fecundidad con figuras femeninas (Eva, Hava, el nombre hebreo de la madre de los hombres, significa vida)”. “Por medio de la mujer entró el pecado en el mundo... enseña la Biblia; pero también por medio de la mujer entró en este mundo el amor. La célula primaria de la moral es el amor de la madre al hijo. Desde este punto de vista se podría afirmar que la mujer es la parte más noble de la humanidad.” “Lo más blando supera lo más duro en esta tierra: el agua triunfa de la roca, lo femenino vence lo masculino, lo débil vence lo fuerte” (Lao Tse). Guías de almas. César Vaca O.S.A. 1948.

A la hora de buscar pareja, podemos elegir la persona que nos complementa, que tiene los principios que a nosotros nos falta, pero ello conlleva el inconveniente que sólo actuaremos bien cuando estemos juntos, oyendo el consejo del otro. Es mejor pues, que cada uno equilibremos al máximo los dos principios dentro de nosotros, y así actuaremos bien aunque estemos de viaje lejos de la esposa o esposo.

La mujer es, por biología, pasiva. Ella no “hace” su hijo, sino que su hijo crece en ella sin ella hacer nada, misteriosamente, sin ella saber cómo. Todo lo contrario son los hombres, que por biología son activos, son los que “hacen” objetos (S. José, carpintero), tienen que conocer bien su profesión para saber cómo hacer bien los objetos. Los hombres tienen la tendencia biológica a tratar con objetos externos (animados o inanimados) y, en exceso, puede llevarle a considerar a la mujer como un objeto más (como pasaba en la Roma pre-cristiana: ver enlace al final).

Matrimonio

La mujer busca el hombre que le permitirá ser madre de una prole abundante. En el matrimonio no busca un hombre como esposo, sino como padre de sus futuros hijos.

El hombre no debe buscar una esposa, sino una madre de sus hijos. En este aspecto, el hombre debe “trabajarse” más que la mujer, pues su biología no le lleva al compromiso.

Por lo dicho en el apartado anterior, cada esposo suele tener unas características más desarrolladas (femeninas la mujer, masculinas el hombre), que son contrarias a las del otro esposo. Cada uno debe limitar sus excesos en sus características y valorar las del otro, en vez de lo natural, que es verlo como defectos. Es decir, tienen que descubrir que la diferencia con “el otro” puede verse como negativa (y ver que el otro tiene “defectos”) o como positiva, viendo que los “defectos” del otro son un complemento necesario y equilibrador de nuestros “valores”.

Es decir, que ni el marido pretenda que la esposa le ayude a matar el puerco, ni la esposa pretenda que el marido la ayude a hacer las morcillas.

Qué esposo / esposa nos conviene

Que sea de buena familia”

Expresión cambiada el sentido, de su sentido original: que sea una familia cristiana, creyente,... a su sentido actual: que sean ricos (lógica en el sistema capitalista, regido por el dinero, actual).

La familia del novio / novia, sobre todo sus antepasados, es importante porque él / ella han heredado sus buenas y malas costumbres, y hay herencias muy difíciles de rechazar, de renunciar. Hay que mirar especialmente al origen de los medios de vida y de las posesiones de sus antepasados. Si sus antepasados no tuvieron un comportamiento muy digno, cristiano, pues eso es lo que habrá aprendido el novio / novia, y el origen de los posibles bienes que herede. Si ha heredado o va a heredar un edificio, un negocio obtenido malamente, es muy difícil que reconozca el pecado de sus padres y restituya lo robado. Esa es la ventaja de que los padres sean pobres en dinero, que probablemente no han robado y no hay que restituir o en muy poca cantidad. Es muy poca la dificultad para volver a la verdad y la justicia en caso de que no lo esté ya.

Además, la sabiduría popular, en forma de refranes, ya avisa que los bienes mal adquiridos no aprovechan.

El carácter de los padres también lo hereda el novio / novia hasta que se de cuenta de sus aspectos malos y los elimine, cosa que cuesta, como cualquier mal hábito, pero, de tener claro el Norte, la verdad, siempre hay un punto en común a partir del cual restablecer cualquier desvío del rumbo de uno de los esposos: “Mira, yo voy en el rumbo Norte, de la verdad, de la justicia, ¿no ves que te has desviado del rumbo Norte?, recupera el rumbo y volveremos a ir a la par”. (Evidentemente, el Norte es lo que enseñaba la Iglesia, la doctrina del Evangelio, lo que dice el Denzinger).

La única barrera para corregir los rumbos es el orgullo de cada uno (que es lo principal que hemos de mirar en el otro / otra), y el dinero es el “socio capitalista” del orgullo, el que le paga todos sus pecados, excesos. Ese es otro motivo por el que suele ser más dificultoso para los ricos entrar en el reino de los cielos, aunque se puede perfectamente ser pobre y orgulloso y terco, pero es más difícil, porque la realidad y los jefes / amos, suelen obligar y corregir los excesos.

Sobre las herencias, ver también este otro artículo.

Conocer el "efecto halo" psicológico, para no perder el tiempo o equivocarnos: un aspecto del otro puede deslumbrarnos y dejar de ver el resto de aspectos.

El marido es el cabeza de familia

Y el Evangelio manda honrar y obedecer al marido (y al marido querer a la mujer como si fuera su propia carne). Si de novios la novia no obedece al marido, pues es improbable que lo haga después. “El Denzinger dice que el vegetarianismo está condenado por la Iglesia, así que ya sabes”.

"es necesario que se hallen siempre dispuestos de tal modo que entiendan que mutuamente se deben el más grande amor, una constante fidelidad y una solícita y continua ayuda. El marido es el jefe de la familia y cabeza de la mujer, la cual, sin embargo, puesto que es carne de su carne y hueso de sus huesos, debe someterse y obedecer al marido, no a modo de esclava, sino de compañera; esto es, que a la obediencia prestada no le falten ni la honestidad ni la dignidad. Tanto en el que manda como en la que obedece, dado que ambos son imagen, el uno de Cristo y el otro de la Iglesia, sea la caridad reguladora constante del deber. Puesto que el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia... Y así como la Iglesia está sometida a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo (Ef 5,23-24)" Arcanum Divinae Sapientiae de León XII, sobre el matrimonio cristiano.

Dios, después de la desobediencia de Eva, le dijo: "multiplicaré tus dolores, y tus preñeces: con dolor parirás los hijos, y estarás bajo la potestad de tu marido, y él tendrá dominio sobre tí." Gen 3, 16. Y en el comentario de los santos Padres, leemos: "La mujer pierde el derecho de su libertad, de que había abusado: y como deseó ser semejante a Dios, por esto el Señor la sujetó a su marido. Lo cual fue un castigo de su culpa, mas que condición de su naturaleza. Y este orden puesto por el Señor debe necesariamente guardarse, porque de lo contrario se invertiría el orden de Dios, y se multiplicaría más y más la culpa. S. Agust. de Genes at lit. Lib. XI. Cap. 37.

"Cuándo no se debe obedecer: Una sola causa tienen los hombres para no obedecer, y es, cuando se les pide algo que repugne abiertamente al derecho natural o divino; pues en todas aquellas cosas en que se infringe la ley natural o la voluntad de Dios, es tan ilícito el mandarlas como el hacerlas." León XIII, Diuturnum.

"Los errores acerca del matrimonio (...) son dos: (...) y 2.º, el de los socialistas, que pretenden la igualdad absoluta de derechos entre el esposo y la esposa. (...)

288. (...) la mujer es igual en derechos al varón al formarse la sociedad conyugal, no lo es una vez formada. (...)

Naturaleza de la sociedad paterna (...)

301. Definición y caracteres de esta sociedad. — I. Es la sociedad desigual entre padres e hijos, resultado natural del matrimonio. Decimos sociedad desigual, pues es evidente que en el orden doméstico los hijos son naturalmente inferiores a sus padres; añadimos entre padres e hijos, porque son los miembros que forman la sociedad; agregamos resultado natural del matrimonio, porque el nacimiento de los hijos es el hecho constitutivo de esta sociedad. (...) III. Como luego probaremos, la autoridad en esta sociedad pertenece a los padres; pero de modo que al padre le corresponde en primer lugar y a la madre con subordinación de aquél. Por eso la madre por ley de naturaleza es consejera del marido en los negocios domésticos, administra lo interior de la casa, y en defecto del padre, la autoridad doméstica reside por completo en ella."

Compendio de filosofía escolástico-contemporánea. Ginebra - Marxuach. Ética social doméstica. Cap. I, art. I. p. 131 y ss.

Elogio de tener hijos (creyentes)

Cuando somos padres (de hijos que vamos a educar como creyentes), estamos permitiendo que Dios cree una nueva persona:

¿Cómo no nos va a llenar de bendiciones Dios por ello?

Hasta bendiciones materiales: “cada nuevo hijo trae un pan bajo el brazo”.

Cada vez que nos negamos a ser padres, estamos evitando eso, estamos perdiendo esa grandísima bendición, estamos negándole eso a Dios.

Cómo se perpetúa la Iglesia

En una familia creyente, con unos padres creyentes:

Así se perpetúa la Iglesia.

Cómo no se perpetúa (ni la Iglesia ni la sociedad)

Cuando la familia no es creyente o muy pecadora:

Así no habrá descendientes y la sociedad se suicida en 20 años.

Qué nombre ponemos a nuestros hijos

Si somos creyentes debemos ponerle el nombre de un santo. Con ese santo tendrá una relación especial y velará por él. Si ponemos a nuestros hijos nombres paganos, que no corresponden a ningún santo, pues les estamos privando de ese beneficio (Florinda, Dilcia, Usnavy,...).

Edad del Bautismo

Conviene bautizar al niño en cuanto nace. No es lo mismo estar en el cielo que en el limbo. Recordemos que lo puede bautizar cualquiera, hasta un pagano, siempre que tenga la intención de bautizar y pronuncie la frase correcta mientras vierte agua 3 veces sobre la cabeza del niño (“(nombre del bautizando), Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”). Antes en el rito del bautismo se exorcizaba varias veces al niño, pero lo imprescindible es simplemente lo anterior.

"Retírate de este niño(esta niña), espíritu inmundo, y deja el lugar al Espíritu Santo Paráclito", "Te conjuto, espíritu inmundo, en el nombre del Padre (señal de la cruz) y del Hijo (señal de la cruz) y del Espíritu (señal de la cruz) Santo, que salgas y te alejes de este siervo (esta sierva) de Dios (nombre). Te lo manda, demonio maldito, el mismo que caminó sobre las aguas... aléjate de este siervo...", "Y este signo de la santa (señal de la cruz) Cruz con que marcamos su frente, tú, demonio maldito, nunca te atrevas a profanarlo. Te lo mandamos en el nombre de Cristo nuestro Señor."

Conveniencia de tener muchos hijos

  1. Un solo hijo habrá la tendencia de mimarlo demasiado.

  2. Dos es el número mínimo para poderse pelear entre ellos.

  3. Tres empieza a estar bien, pues un hermano puede pelearse con otro pero llevarse bien con el otro.

  4. Cuatro está mejor porque ya pueden jugar a naipes entre ellos (dos parejas)

  5. Cinco está mejor porque pueden ya jugar a “las cuatro esquinas” entre ellos.

  6. Seis está mejor porque cuando un hermano se pelea con otro tiene cuatro más que los pacificarán.

  7. ...

Enlaces

Hay un artículo en otra web sobre la situación de la mujer actualmente y en otros tiempos.

Y otro sobre las leyes que rigen en las relaciones familiares, convenientes de conocer para tenerlas en cuenta y no caer en ciertos errores.



Acabo de publicar unos libros muy interesantes sobre el cielo y el ángel de la guarda, de sacerdotes de principios del siglo XX. Tienen reseñas de los mismos en esta página de mi otra web

Rezar el Rosario (mejor en latín) es el principal recurso que nos queda.

Estas páginas son apuntes que pueden contener errores de un servidor y se van mejorando con el tiempo y la gracia de Dios.

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