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El (anti) papa Francisco trabaja para el Demonio

Evolución de nuestra vida desde nacer a morir

La vida es al revés de cómo nos creímos de pequeños

De pequeños nos contaron que cuando fuéramos mayores, podríamos conducir carros, tomar, tener una casa, una familia, etc.

Y por nuestro natural deseo de crecer y desarrollarnos era lógico que lo viéramos como deseable y bueno.

Y que viéramos la vida como un ir consiguiendo cosas cada vez mejores (cosas materiales).

Y llega un día que nos damos cuenta que la vida es justo al revés de como nos contaron de pequeños:

La vida como una escuela

La vida es como una escuela, donde según nuestra edad, debemos ir aprendiendo ciertas cosas y debemos ir resolviendo problemas que se nos presentan.

Cuando somos pequeños los problemas son pequeños:

¿cuánto es dos mas dos?

Cuando vamos creciendo y ha hemos superado los problemas anteriores, se nos plantean problemas de más difíciles (de multiplicación):

¿cuánto es dos por tres?

Nunca se nos presentan problemas que no corresponden a nuestra edad.

"No os ha sobrevenido tentación que no fuera humana, y fiel es Dios, que no permitirá que seáis tentados sobre vuestras fuerzas; antes dispondrá con la tentación el éxito para que podáis resistirla" I Cor 10,13

Pero, a menudo, hemos olvidado estudiar alguna asignatura, y cometemos errores al responder a sus problemas.

En esos casos tenemos que interrumpir nuestra vida cotidiana para estudiar la asignatura pendiente con más intensidad .

De pequeños tenemos que quedarnos en casa estudiando y no podemos ir a jugar con nuestros amigos.
De mayores acabamos en un hospital o cárcel por conducir borrachos. Es otra forma de suspender nuestra vida cotidiana y tener tiempo para recapacitar sobre nuestro error.
Y nos volverán a ocurrir las mismas cosas hasta que no aprendamos y cambiemos nuestro comportamiento (dejemos de conducir borrachos).

Siempre recibimos lo que más nos conviene, aunque no sepamos ver que es así.

Las ovejas no entienden que las mordidas de los perros del pastor para animarlas a entrar en el corral, son por su bien (para protegerlas de los lobos).

Hasta que nosotros (ovejas) no nos damos cuenta del lo bueno que es para nosotras que nos metan en el corral, pensamos mal del perro y sus mordidas, pensamos que el mundo es imperfecto, es injusto.

La vida como un irnos haciendo semejantes a los bienaventurados del cielo o los condenados del infierno

Cada camino lleva a un sitio

Si sabemos por qué camino vamos sabemos hacia dónde nos dirijimos.

Si nuestra vida es cada vez más parecida a la de Jesucristo: hacemos lo que él haría en nuestro lugar, hablar como él hablaría, callar como él callaría,... pues iremos al cielo después de morir. (Aquí vimos cómo asemejarnos a JC)

Si hemos rechazado lo anterior, pues iremos al infierno.

(En el juicio particular cuando nos morimos explicamos esto).

Para qué vivimos

La vida como una carretera

La vida de Cristo es como una carretera completamente recta que fuera entre dos ciudades.

Nuestra vida es como otra carretera que fuera entre ese par mismo de ciudades pero que da un gran rodeo, subiendo y bajando montañas y con muchas curvas.

Es el mismo viaje, pero Cristo lo recorrió perfectamente, sin apartarse un milímetro de la trayectoria perfecta, mientras que nosotros somos pecadores y vamos dando vueltas y rodeos.

Cuando descubrimos a Cristo dentro de nosotros es como cuando vamos por esta carretera llena de curvas, subiendo y bajando montañas, y nos damos cuenta que hay la carretera de Cristo: una carretera con túneles y viaductos que van recto salvando obstáculos.

Cuando empezamos a seguir las recomendaciones de Cristo y dejamos de seguir las del Diablo es cuando dejamos nuestra carretara llena de curvas y nos incorporamos a la carretera recta.

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