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Certeza, confianza, desesperación


Nunca estamos ciertos al 100% de nuestra salvación, de nuestra santidad, de la voluntad de Dios, pero:


No estamos ciertos de vivir como S. Pablo en amistad del Señor; sin embargo, aunque pecadores, si hemos confesado nuestras culpas con arrepentimiento sincero, y procuramos satisfacer cuanto nos sea posible a la divina justicia mediante la oración y penitencia, y sobre todo, si a un vivo dolor de los pecados unimos un ardiente amor a Dios, podemos tener confianza: nuestros pecados habrán quedado ahogados en la preciosa sangre de Jesucristo, cual el ejército de Faraón en el Mar Rojo.”



Si somos creyentes (nuestra vida está dedicada a Dios, sea cual sea nuestro estado), todas las penas que suframos (hasta las más pequeñas) y las dificultades que (con la gracia de Dios) superemos para continuar viviendo y sirviéndoLe, nos sirven para pagar por nuestros pecados y ganar más mérito para la vida eterna. ¡Gran alegría en cada una!
Copyright - Aviso legal - Bendita eres Santa María, madre de Dios
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