Ir a versión        
móvil                 
Ecomercado.es
Las cosas de salud, bien sencillas
Índice de conceptos católicos
El (anti) papa Francisco dice herejías

Cómo prepararnos bien para la muerte

(extractos de "Preparación para la muerte", de San Alfonso María de Ligorio).

Hay tradiciones chamánicas, como Carlos Castaneda, que recomendaban "morir contínuamente", que el gerrero "tiene que estar harto de tantas veces que se ha muerto". (Morir, matar nuestro hombre/mujer interior viejo dominado por el ego, por nuestros demonios).
Tomar las decisiones sobre los temas importantes mirándolos como si estuviéramos muriéndonos. Ese punto de vista criba todas las vanalidades. (Lo comentamos como uno de los criterios a tener en cuenta para tomar decisiones).

Nos conviene prepararnos contínuamente para la muerte.

No dejar los preparativos para el final, como aquéllas vírgenes que iban a preparar las lámparas cuando ya llegaba el Esposo. (el Señor las llamó necias).

"Ayuda mucho para morir tranquilo arreglar en vida los intereses temporales, haciendo las disposiciones relativas a los bienes que hemos de dejar, a fin de que en la hora postrera sólo pensemos en unirnos a dios, convendrá entonces no ocuparse sino en las cosas de dios y de la gloria, que son harto preciosos los últimos momentos de la vida para disiparlos en asuntos terrenos."

"Examina, pues, hermano mío, si tu corazón tiene apego todavía a alguna cosa de la tierra, a determinadas personas, honras, hacienda, casa, conversación o diversiones, y considera que no has de vivir aquí eternamente. Algún día, muy pronto, lo dejarás todo; ¿por qué, pues, quieres mantener el afecto en esas cosas aceptando el riesgo de tener muerte sin paz?... Ofrécete, desde luego, por completo a dios, que puede, cuando le plazca, privarte de esos bienes."

"El que desee morir resignado ha de tener resignación desde ahora en cuantos accidentes contrarios puedan acaecerle, y ha de apartar de sí los afectos a las cosas del mundo."

"Figuraos que vais a morir-dice san jerónimo-, y fácilmente lo despreciaréis todo."

"Proceded como si cada día fuese el último de vuestra vida, cada acción la postrera que hiciereis; la última oración, la última confesión, la última comunión. Imagínate que estás moribundo, tendido en el lecho, y que oyes aquellas imperiosas palabras: sal de este mundo. ¡ cuanto pueden ayudar estos pensamientos para dirigirnos bien y menospreciar las cosas mundanas! «bienaventurado el siervo a quien hallare su señor así haciendo cuando viniere» (Mt., 24, 46). El que espera la muerte a todas horas, aun cuando muera de repente no dejará de morir bien."

"Si aún no habéis hecho la elección de estado, elegid el que en la hora de la muerte querríais haber escogido, el que pudiera procuraros más dichoso tránsito a la eternidad. Si ya lo habéis elegido, haced lo que al morir quisierais haber hecho en vuestro estado."

«Debemos pensar y meditar que hemos renunciado al mundo, y que mientras vivimos en él somos como extranjeros y peregrinos. Deseemos con ardor aquel día en que se nos asignará nuestro propio domicilio, en que se nos restituirá el paraíso y el reino, después de habernos arrancado de las ataduras que en este mundo nos retienen. El que está lejos de su patria es natural que tenga prisa por volver a ella. Para nosotros, nuestra patria es el paraíso» (San Cipriano 3A,31).Corpus Scriptorum Ecclesiasticorum Latinorum, Viena 1866ss.

Usar el sacramento de la extremaunción.



Ir a versión        
móvil                 
Copyright   Aviso legal Arriba