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El (anti) papa Francisco trabaja para el Demonio

El "hacer" y el "no hacer"

Nuestro ego nos engaña y nos hace creer que a veces “hacemos” y otras veces “nos abstenemos”, dejamos de hacer.

Es mentira.

En nuestra vida lo único que hacemos es permitir o impedir que las fuerzas o inspiraciones de los seres espirituales pasen a través de nosotros y se materialicen en el mundo.

Nosotros sólo hacemos el mal, todo bien que hacemos es de Dios

Cada uno tenemos predestinado un sitio en el cielo (que tiene forma de anfiteatro, o de cine, como explicamos aquí). No podemos hacer nada para lograr un sitio mejor. Lo único que podemos hacer con nuestras fuerzas es pecar, hacer el mal, alejarnos del sitio que tenemos reservados en el cielo (incluso condenarnos).

La Virgen nos lo demostró con su respuesta al arcángel S. Gabriel cuando éste le preguntó si quería ser la madre de Dios:

“Fiat mihi secundum verbum tuum” (“Hágase en mí según tu palabra”)

Ella lo que hizo fue aceptar que Dios con su fuerza obrara en ella.

Gracias a ella Dios se encarnó y con su muerte nos reconcilió con el Padre, nos abrió las puertas del cielo, cerradas por el pecado de nuestros primeros padres.

Con las fuerzas que nos da Dios (gracias al cual nos mantenemos en vida en cada instante *), siguiendo las inspiraciones del Espíritu Santo (o nuestros buenos hábitos por obedecerle en el pasado) hacemos buenas obras. Siguiendo las inspiraciones de cualquiera de los múltiples demonios que nos tientan continuamente, hacemos el mal.

Cuando apruebo un examen dando respuestas verdaderas lo único que hago es permitir que la Verdad de Dios se plasme en un papel.

Cuando aprendo cosas escuchando la explicación del profesor, lo único que hago es acallar, impedir que mis demonios me distraigan y ponerme a la escucha de lo que Dios puede decir a través de mi profesor.

Cuando estamos todo el día ocupados con cosas, quizá muchas de ellas innecesarias o perjudiciales, no estamos permitiendo que las inspiraciones del E.S. nos lleguen, o que podamos oírlas.

(*) Como prueba trágica es toda la gente que, haciendo las más variadas cosas y sin motivo aparente, caen fulminadas, muertas.

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