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El (anti) papa Francisco dice herejías

Qué es el Mal

Es todo lo contrario a los mandamientos de la ley de Dios.

“El sufrimiento no es un mal, sino que puede convertirse, por el contrario, si se sobrelleva como conviene, en la fuente y ocasión de los mayores bienes. En el fondo sólo hay un mal, el mal moral o pecado que ofende la infinita majestad de Dios, y aun este mal, una vez que estamos arrepentidos, puede ser ocasión de grandes bienes” (Divinización del sufrimiento. Tanquerey).

El Mal es lo que el Diablo nos recomienda hacer.

Es lo que disminuye la belleza, la verdad, o la bondad (ver la Santísima Trinidad)

Jesucristo dijo: yo soy la Verdad, el Camino y la Vida.
El mal es lo contrario: la mentira, la inmoralidad y la destrucción.

Es todo lo que frena el desarrollo de lo invisible, el cambio hacia un mayor esplendor, el desarrollo espiritual.

La apariencia material, exterior, es secundaria. Porque la belleza externa es el resultado de la belleza interior, invisible.
En un auto de carreras, lo que lo hace que gane las carreras, no es el color de su carrocería o las figuras que lleve pintadas en ella o su número, sino lo invisible: su motor y la pericia del piloto.

El Mal, las acciones inspiradas por el Diablo, son como la fuerza de la gravedad, que sin ella no podríamos bailar, no podríamos crecer espiritualmente.

Gracias a ella el bailarín puede lanzar a la bailarina al aire y recogerla en su caída.

Dios (ejerciendo de padre bondadoso y sabio) le permite que nos tiente para que podamos ejercer nuestra libertad de escoger el mal o el bien.

Es como cuando, nosotros padres, permitimos que un hijo se exponga a dificultades, a riesgos. Si le sobreprotegemos y nunca dejamos que corra ningún riesgo, que pueda equivocarse, no desarrolla su libertad, su autocontrol, su sabiduría.

La vida nos presenta cada vez problemas más difíciles. Pero los padres no podemos estar toda la vida protegiendo a nuestros hijos, con lo que llegará un momento que se tendrán que enfrentar ellos solos a los problemas.

Como no estarán entrenados, tendrán lesiones. Como cualquier deportista que se pone a competir sin antes haber entrenado o calentado su cuerpo.

Necesitamos el Mal, el Diablo y sus tentaciones.

Y siempre hay gente dispuesta a hacer el Mal, a pesar de lo desgraciados que les va a hacer.

Todos, a veces, (porque somos pecadores), también hemos seguido los consejos del Diablo, con gusto y gratis (y luego hemos tenido que pagar las consecuencias del error).

Otro tipo de mal

Los males que nos acaecen, las penas de la vida, es un tipo de mal diferente al anterior. Son los “males de pena”, son las “penas de la vida”, son las penas temporales que nos ganamos al pecar.

Cuando en el Padrenuestro decimos “líbranos del mal”, no es de éste, sino del anterior.

De éste se lo pedimos en el Padrenuestro cuando decimos “perdónanos nuestras deudas”, pues nuestras penas temporales pago de nuestros pecados, esas se las debemos, las tenemos que pagar, aquí o en el Purgatorio.



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