Más
info

Índice de temas religiosos
El (anti) papa Francisco trabaja para el Demonio

Estas páginas son apuntes que pueden contener errores de un servidor y se van mejorando con el tiempo y la gracia de Dios.

Pecado

(Véase también “Penitencia, confesión” para saber cómo pedir perdón por nuestros pecados, y aquí unas ideas para hacer un buen examen de conciencia, cómo ser más conscientes de nuestro estado pecaminoso).

“El justo peca 7 veces al día” ¿De qué peca? De lo que pecamos todos: sobre todo de pecados de pensamiento y de omisión. No vamos todo el día por ahí robando o matando físicamente, pero só de pensamiento y sí que todo el día lo dedicamos a cosas diferentes de las que deberíamos (omisión). La mayor omisión: no querer ver nuestros pecados, que ni nos hablen de ciertos temas. Como las avestruces que meten la cabeza bajo tierra para escapar el peligro o los niños que se tapan los ojos para que no les vean. Así nos comportamos dejante de la justicia divina.

“Instalados” en nuestra “zona de confort” (como le llaman los psicólogos), continuando con nuestra rutina, negándonos a aprender no sea que nos produzca mala conciencia, que nos alumbre nuestros errores, nuestras contradicciones.

Ciertamente que los cambios siempre son costosos: vivir es costoso, preferimos estar dormidos, como muertos repitiendo todos los días lo mismo.

Todo lo que hacemos por placer es pecado

El pecado es hacer algo diferente de lo que quiere Dios. (Hacerlo con plena libertad y conocimiento de que es pecado, que hacemos el mal). Todo lo que hacemos siguiendo las inspiraciones de nuestros enemigos (mundo, demonio y carne). Por ejemplo, todo lo que hacemos por placer y no por servir a Dios.

(Es una ruptura del Orden, es invertir los fines y los medios, es anteponer las criaturas a Dios)

Todo apartarnos de los que Jesucristo haría en nuestro lugar, eso es el pecado.

El pecado es una ofensa a Dios pues pasamos a servir al Diablo (o servimos a Dios o al Diablo, no hay término medio). Por ello, igual como sólo el acreedor puede perdonar el dinero que se le debe, del mismo modo sólo Dios, a quien ofendemos con nuestros pecados, puede perdonarlos (el cura los perdona como representante de Dios, no por autoridad propia).

Los cómplices también pecan. Y también pecamos si pecan las almas que están a nuestro cargo (padres de las de sus hijos).
A los demonios les encanta:

pero les aterra que los confesemos.

Si para pecar hemos de tener pleno conocimiento, ¿entonces es mejor no seguir aprendiendo, pues así no pecamos?

Según la importancia del pecado es venial o mortal (faltar a misa es mortal, aunque ahora es excusable dada la situación de la iglesia).

agravantes:

atenuantes:

Somos pecadores

Somos pecadores porque somos libres. Ni las piedras ni los animales pueden pecar.

"Si dijéremos que no tenemos pecados, nos engañamos, y no hay verdad en nosotros" I de S.Juan, I, 8. “El justo peca 7 veces al día”.

Pecamos cuando hacemos algo que sabemos contrario a lo que Dios manda. Principalmente pecamos de pensamiento y omisión, por ejemplo, de aprender lo que Dios manda.

Hay, ha habido y habrá santos, gente que actúa muy impecablemente. Si creemos que somos uno de ellos porque creemos que todo lo hacemos bien, es sólo por la ceguera que nos produce nuestro orgullo (e ignorancia culpable): no es la realidad. (Nunca podemos decir con certeza que actuamos bien, por las secuelas del pecado original que nos impide ver la cara de Dios, su voluntad; sólo podemos estar seguros de nuestra buena intención).

Cada vez que pecamos estamos sirviendo al Diablo.

Consecuencias del pecado

(Ver tambień: Consecuencias cotidianas del pecado original)

  1. culpa: herida en el alma, que puede ser mortal o no

  2. pena: que hemos de pagar tarde o temprano (aquí, en el purgatorio o eternamente en el infierno)


El pecado puede conllevar también un vicio anterior que llevó a él y que puede perdurar tras de él. Vicio como disposición a pecar e impedimento de la virtud contraria.

A mayor pecado, mayor culpa, que de ser grave (“mortal”), “mata” nuestra alma, la separa del cuerpo de Cristo y, por tanto, dejamos de recibir la gracia santificante. (Es como cerrar las ventanas a la luz del sol). Nos condenamos si morimos en ese estado.

Al recibir el sacramento de la penitencia y pagar la penitencia volvemos a recibir la gracia de Dios (se borra la culpa y la pena). A veces, la gracia que volvemos a recibir nos sirve para borrar todas las causas(vicios) y secuelas del pecado e incluso a avanzar mucho más en la virtud contraria. Otras veces no aprovechamos la gracia y seguimos arrastrando malas inclinaciones o no acabamos con las circunstancias proclives al pecado que el mismo pecado creó (no tiramos las botellas de alcohol que compramos mientras fuimos alcohólicos ni dejamos de frecuentar las amistades que nos llevaron a ello, etc.).

Nuestros vicios (que nos llevan al menos a continuos pecados veniales) son impedimentos al aprovechamiento de las gracias que recibimos, por ello nos interesa limpiarnos al máximo.

Pena

Hay dos tipos, la primera llama pena “ontológica” (borracho al día siguiente se encuentra mal) y la “jurídica”, castigo (de justicia) (borracho que por ello pierde su empleo). Las segundas podemos recibirlas impuestas por Dios (penas de la vida), por el confesor (pena sacramental), por el prójimo (padre que castiga a sus hijos) o nosotros mismos (mortificaciones: obras buenas penales, que cuesten, desagradables: oración, ayuno, caridad. Yo diría: no sólo oración tradicional, ayuno de comer y limosna, sino: estudiar, ayudo de lo que nos perjudica -diversiones-, amar al prójimo). Las mejores son las sacramentales.


Pago de la pena, expiación, satisfacción

La expiación debe satisfacer dos necesidades, tener dos funciones:

Punitiva: pagar la pena (que debemos por justicia y que quizá no podemos reparar: un insulto)

Educativa: eliminar el vicio que llevó al pecado y sus posibles secuelas.

Ejemplo: si jugando con el balón rompimos un vidrio, hemos de:

La expiación, multa, debería, aparte de ser una buena obra y penosa (función punitiva), servirnos para olvidarnos de aquel sitio para jugar a pelota (buscándonos otro u olvidando el juego de pelota) (función educativa).

Este ejemplo es pecado, hay culpa, herida en el alma que tenemos que confesar, si se cumplen las condiciones para que un acto sea pecado (pleno conocimiento y voluntad) (muchas veces pecado de imprudencia si no hubo voluntad y/o de ignorancia culpable). Si no se veía la ventana y no era previsible que allí hubiera una ventana, pues no hay pecado (culpa) ni pena exigible en justicia.


(En el caso de pecados, algunas de las obligaciones anteriores son requisitos del sacramento de la penitencia: examen de conciencia, dolor de corazón, propósito de enmienda, decir los pecados al confesor, cumplir la penitencia).


Podemos expiar por nuestros pecados y por los de toda la humanidad (evidentemente, partiendo del apoyo del sacrificio de Cristo: metáfora de la balanza explicada más abajo). Además de pagar por nuestros pecados, al hacer penitencias con ello también nos asemejamos más a Jesucristo, que pagó por nuestros pecados.


Méritos

No son meritorias las buenas obras realizadas por alguien en pecado mortal (es como si un asesino pretendiera una rebaja de su pena por dar una pequeña limosna), o hechas no por amor de Dios, sino por vanagloria, etc.

Al confesarnos de un pecado mortal y ser eliminada la ofensa gravísima a Dios, éste vuelve a aceptar los méritos por las buenas obras que habíamos hecho antes.

(es como si en una balanza tuviéramos en el platillo de las buenas obras algunos granos de trigo y en el de las malas una gran piedra. Mientras está la piedra la balanza está inclinada hacia el mal. Una vez retirada la piedra, se puede valorar el peso -mérito- de los granos de trigo).

Pecados veniales

Son los que la materia del pecado no es grave o no hubo pleno conocimiento o consentimiento. No hay una "línea roja" divisoria con los pecados mortales. Cuidado con restar importancia a nuestros pecados veniales, pues no dejan de ser pecados.

Tengamos mucho ojo ellos, pues:

Ejemplos: pequeño inicio de desesperación, de impaciencia, de juicio temerario sobre el prójimo,...

Pecados especiales

Pecados más frecuentes

Son los originados por debilidad nuestra, más que los de malicia.

Pecados por el que dicen se condena mucha gente

Por las confesiones sacrílegas, donde no confesamos todos los pecados por verguenza de pecados contra la pureza.

Pecados imperdonables

Lo son porque el pecador se cierra al perdón, ya sea:

Pecados "que claman venganza al cielo"



Si somos creyentes (nuestra vida está dedicada a Dios, sea cual sea nuestro estado), todas las penas que suframos (hasta las más pequeñas) y las dificultades que (con la gracia de Dios) superemos para continuar viviendo y sirviéndoLe, nos sirven para pagar por nuestros pecados y ganar más mérito para la vida eterna. ¡Gran alegría en cada una!
Copyright  -  Aviso legal      
Arriba