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Sentir

El sentir con el cuerpo, la sensación corporal, es la piedra de toque, el espejo que nos dice la verdad.

Si no llegamos a sentir EN EL CUERPO amor por nuestros enemigos de la misma manera que sentimos en el cuerpo el amor a los amigos, es que no estamos 100% convencidos de ello. Que todavía lo vivimos como una carga.

Si no llegamos a sentir EN EL CUERPO la confianza en la Providencia con igual intensidad que sentimos cuando recibimos un gran premio, una gran noticia, una gran muestra de amor, quiere decir que sólo las creemos intelectualmente, como una idea bonita más, pero que no vivimos basándonos en ellas.

Mientras no lo consigamos nos estamos perdiendo un gran estado de dicha y podemos estar engañándonos "qué bueno soy que creo estas cosas" pero no vivimos de acuerdo a ellas. (Estamos alimentando nuestro "ego bueno" (el orgullo).

El estado que tendremos después de morir es parecido al que tenemos ahora: cuanta más paz tenemos ahora, más tendremos luego (mejor posición en el cielo, donde hay grados), y viceversa.


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Podemos sentir el reflejo en el cuerpo de nuestros buenos y malos pensamientos.

Pensamiento

Hormanas que corren por nuestro cuerpo correspondientes a

Indignados, protestas, manifestaciones, reclamaciones, quejas, denuncias,

Agresividad, odio (adrenalina)

"No se me ocurre cómo amarle más o mejor"

Empatía, compasión, cariño.



Si somos creyentes (nuestra vida está dedicada a Dios, sea cual sea nuestro estado), todas las penas que suframos (hasta las más pequeñas) y las dificultades que (con la gracia de Dios) superemos para continuar viviendo y sirviéndoLe, nos sirven para pagar por nuestros pecados y ganar más mérito para la vida eterna. ¡Gran alegría en cada una!
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