Más
info

Si desea ver el menú de informaciones, pulse en "Más info" o use su teléfono en posición apaisada.

Índice de temas religiosos
Francisco es un anti-papa (trabaja para el Demonio)

Virtudes (morales y teologales) y vicios

Virtud es el hábito, costumbre, de hacer un bien. Vicio es el hábito de hacer un mal (ver más abajo).

Las hay morales y teologales. Las morales son el ejercicio de las facultades de nuestra naturaleza inferior (de seres racionales) y las teologales el ejercicio de nuestra naturaleza más parecida a Dios (Hijos de Dios).

Las virtudes morales

Las principales (las cardinales), de las que brotan el resto son:

Las virtudes teologales (fe, esperanza, caridad)

Fe : Es aceptar que puede ser cierto algo que nuestra limitada inteligencia nos dice que es falso o que no podemos llegar a conocer.

Esperanza : Es aceptar que puede llegar a realizarse algo que consideramos imposible (puede ser algo material, como llegar a construir una casa o inmaterial como librarnos de un odio).

Caridad : Amar a Dios sobre todas las cosas (y como consecuencia, secundariamente, a nosotros mismos y a los demás por amor a Dios). Es la principal.

Las virtudes morales son imprescindibles, pero sólo nos llevan a ser una persona buena, razonable y gris (¡que no es poco!). Pero somos Hijos de Dios, estamos llamados para lo inimaginable. Y eso pasa por practicar, desarrollar las virtudes teologales. “entre el hombre honrado y el cristiano hay la misma diferencia, que entre el insecto que se arrastra por el polvo y el ave que vuela por el espacio” T.E.S. de Mons. Gaume.

Las virtudes teologales son dones sobrenaturales (que no recibimos de nacimiento)

Dios los envía a quien quiere cuando quiere. Nosotros, ejerciendo nuestra libertad, podemos aceptar recibirlos o no, ponernos en disposición de recibirlos o no, como la leche materna, que si el niño no mama, no recibe lo que le da su madre.

Pueden tener diferentes tamaños

Crecen cuando hacemos obras basándonos en ellas.

Las virtudes teologales pueden crecer hasta el infinito, y nunca hay pecado en ello porque están dirigidas a Dios, a quien no podemos amar en exceso, tener fe en Él en exceso, o esperanza en Él en exceso. Porque como Dios es infinito, nuestro amor, fe o esperanza no pueden "chocar" contra Él, no pueden alcanzarle y sobrepasarle. Por ello podemos amar locamente a Dios.

No ocurre lo mismo con las morales que, al deber aplicarse sobre cosas de la creación, sobre cosas limitadas, han de adaptarse a las circunstancias y a su objeto. Podemos pecar por defecto y por exceso al practicar cualquiera de ellas. Ello puede ocurrir porque estén influidas por nuestros pecados o porque las aplicamos "a lo loco", sin el debido discernimiento, sin pensar lo que hacemos.

Virtudes cardinales

Pecado por defecto

Pecado por exceso

Fortaleza

Cobardía, pusilanimidad

Temeridad

Justicia

Indulgencia, pasividad

Rigorismo

Prudencia

Precipitación, falta de consideración de las cosas necesarias (negligencia) o inconstancia

Escrupulosidad

Templanza

Intemperancia, desenfreno

Insensibilidad

Las virtudes están relacionadas entre ellas. P. ej.: no podemos tener una muy buena fortaleza sin prudencia.

No hay que confundir el término medio con la mediocridad

Su naturaleza es "dejar de hacer" (no "hacer")

Como vimos al hablar de cómo asemejarnos más a Jesucristo, en nuestra vida lo único que hacemos es permitir o impedir que las fuerzas o inspiraciones de los seres espirituales pasen a través de nosotros y se materialicen en el mundo.

Hablando de las virtudes teologales,

La fe es “lo que sale de nuestro interior” (donde está Cristo), cuando dejamos de creer las mentiras que nos inspiran los demonios. (La fe sale sola cuando apartamos los obstáculos, nuestras reticencias). (Las mentiras que nos inspiran los demonios nos dicen que no hay más que lo que conocemos).

La esperanza es “lo que sale de nuestro interior” cuando dejamos de creer lo que nos dicen los demonios: que sólo puede ocurrir lo que ha ocurrido ya antes.

La caridad, el amor es “lo que sale de nuestro interior”, naturalmente, cuando dejamos de creer lo que nos dicen los demonios: que somos los más importantes del Universo.

Vicios

Los vicios no son sólo lo que habitualmente llamamos “vicios”: beber (tomar), drogas, mujeriego, ludópata, morderse las uñas,... también llamados “mala costumbre”, todos ellos “materiales”.

También tenemos muchos vicios inmateriales (de palabra o pensamiento): vicio de odiar a los que consideramos “enemigos”, vicio de quejarnos, vicio de enfadarnos, vicio de insultar, de decir palabrotas, de blasfemar,...

Tanto las virtudes como los vicios son hábitos, son costumbres, rutinas, y por tanto, salirse de ellas requiere un esfuerzo especial, porque las cosas, y las personas, sin un esfuerzo especial, solemos seguir el camino más fácil, que es repetir lo que siempre hemos hecho.

El vicio es el hábito de un cierto pecado. Sólo podemos salir de él con la penitencia: primero haciendo el examen de conciencia que nos lo descubra y luego con el resto de partes. Y será normal que recaigamos en él muchas veces.

Este sitio es cada vez más difícil de encontrar con los buscadores, por lo que se explica en este otro sitio. Si quiere volver a él, mejor que se acuerde de su nombre (ecomercado.es).

Si somos creyentes (nuestra vida está dedicada a Dios, sea cual sea nuestro estado), todas las penas que suframos (hasta las más pequeñas) y las dificultades que (con la gracia de Dios) superemos para continuar viviendo y sirviéndoLe, nos sirven para pagar por nuestros pecados y ganar más mérito para la vida eterna. ¡Gran alegría en cada una!

Estas páginas son apuntes que pueden contener errores de un servidor y se van mejorando con el tiempo y la gracia de Dios.

Copyright - Aviso legal - Bendita eres Santa María, madre de Dios
Arriba