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El Sr. Bergoglio dice herejías

El ego (trucos para tratar con él)

¿Cómo vemos cuando el bichito está tomando el control de nuestros pensamientos -y de nuestro cuerpo?

Por cómo nos sentimos:

Si no estamos gozosamente en paz, con dicha interior, (aún en las peores circunstancias), es que uno de nuestros egos está dominándonos. (Externamente nos comportamos como convenga, pero siempre con infinita paz y gozo interiores).

Por el tipo de pensamiento.

Todos los pensamientos del tipo:
    • me gusta , me disgusta

    • deseo, temo,

    • necesito, me enfado,

    • sufro, me alegro

    • yo soy una víctima

    son del bichito, él nos los mete en la cabeza.

(Cuando algo nos quita la paz interior, es que ese algo está despertando a alguno de nuestros egos)

Todos los pensamientos obsesivos, darle vueltas a las cosas inútilmente. (Si he roto un vaso, no pasar todo el día pensando en ello).

Por lo que hacemos:

todas las cosas que hacemos mal y lo sabemos

Pero si me pisan el pie, ¿qué hago con mi dolor?

Pues nada de sufrir y enojarse. El ego estará encandado de que lo hagamos (así toma él el control). Y al cabo del rato, (cuando nos calmemos), nos devolverá el cuerpo agotado por la ira, eso si no iniciamos una pelea con resultados peores.

En vez de ello,

miramos los hechos: si nos han hecho alguna herida, masajeamos el pie para que no se amorate demasiado,... y usamos el dolor para lo que es: para informarnos de que algo anormal pasa en alguna parte del cuerpo.

En vez de ello,

tratamos de comprender la situación: quizá descubramos que quien nos ha pisado está ciego o va cargado con mucho paquetes que le impiden ver dónde pisa, etc.

¿Y si es un dolor mental, como recibir un insulto?

Pues más fácil, porque el único quien se ofende es... el bichito. Lo que de verdad somos nosotros no va a cambiar porque alguien nos insulte.

¿Y es bueno esto de no enfadarse ni alegrarse?

Podemos (y debemos) mostrar alegría o enfado cuando las condiciones externas (sociales) lo exijan, pero sabiendo que lo hacemos sólo por eso.

Hay un gozo más allá, (o por encima) de la alegría del bichito.

¿Y entonces qué hacemos?

Pues hagamos lo que está más allá, (o por encima), del 'me gusta' / 'me disgusta' y del resto de pensamientos del bichito.

Hagamos como Armónica, en la película "Érase una vez en el Oeste"

Hagamos lo que decía Tolstoi (en 'Amar al prójimo'): cumplamos con (lo que entendamos) nuestro deber. (El nuestro, ¡no de ninguno de nuestros egos! Ojo, también tenemos los “egos buenos” que nos perjudican tanto como los “egos malos”)

Ojo, bien seguros que lo que entendemos como nuestro deber es lo que nos dice el Cristo que llevamos dentro, no una sugerencia del Demonio, de uno de nuestros egos

Blas de lezo parece que seguía lo que sentía su deber, independientemente de todas las dificultades.

Con la serenidad del chino del cuento.



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