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El Sr. Bergoglio dice herejías

Estamos en la época de Cristo (del amor, no del temor)

Ya no estamos en época de buscar sólo la justicia (esa fué la época de Noé con sus leyes de 'ojo por ojo y diente por diente').

Ahora (desde Cristo) estamos en la época en la que corresponde amar a los enemigos.

Porque ahora nosotros podemos más.

Desde Cristo las leyes de Noé son insuficientes, están obsoletas, ya no valen.

La ley actual es 'ama a tus enemigos'.

Que quiere decir:

  • No busques sólo la justicia
  • No respondas al mal con el mal
¿Porqué?

Quizá fuera porque en tiempos antes de Cristo, el juicio era a la comunidad.

Desde Cristo el juicio es individual: los pecados de los demás no sirven de atenuante de los míos:
Si yo corto una oreja a quien me ha cortado una oreja, yo no sé cómo le irá el juicio al otro, pero a mí me juzgarán por cortar una oreja a otra persona.
Cortar una oreja no suele ser un acto de amor y por tanto me(a mí mismo) condenaré(a pagar) por ello.

Ejemplo de acción que no corresponde con el tiempo actual:

El Presidente Bush en el establecimiento del "Día de la Educación" en EUA, proclamó como modelo las leyes de Noé.

Nosotros ahora podemos más que los antiguos

Los antiguos, de hace 4000 años, no eran capaces de amar a sus enemigos.

Por eso recibieron la ley de Noé, la del "ojo por ojo" y "diente por diente".

Desde hace 2000 años los hombres ya somos capaces de ir más allá de esa ley y amar a nuestros enemigos.

Por eso vino Cristo al mundo y nos dió ese nuevo mandamiento:

"Amáos los unos a los otros como yo os he amado" (Y Él amó a todos sus enemigos toda su vida)

Ahora estamos en la época de Cristo, de seguir sus leyes.

Si seguimos otras leyes, anticuadas (las de Noé), pues es normal que tengamos problemas. Como si queremos reparar un auto modelo del año 2000 con el manual de instrucciones del modelo del año 2000 antes de JC.

Al Dios del Antiguo Testamento había que temerle, al del Nuevo, amarle

Cuando hacemos penitencia, si nos arrepentimos de nuestros pecados por miedo al castigo del infierno ésto es suficiente para que nos perdonen ("contrición imperfecta"), pero es mejor una "contrición perfecta": arrepentirnos por lo que amamos a Dios.

Toda nuestra vida debe llegar a estar impregnada de amor de Dios porque los hombres de estos tiempos somos capaces de ello. Los de antes de Cristo no eran capaces.

Y al que Dios da más talentos, más debe devolver.


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