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El (anti) papa Francisco dice herejías

El pecado original, la encarnación de Jesucristo y nuestra redención por su muerte

Todos descendemos de Adán y Eva.
Ellos cometieron un pecado muy grave que heredamos todos hasta que somos bautizados.

¿Por qué heredamos el pecado de nuestros primeros padres?

Siempre se ha sabido que cuando alguien comete un pecado, lo pagan sus hijos. Y según la importancia del pecado se paga en más o menos generaciones: 3, 7 generaciones.

(Esto actualmente lo estudia la "psicogenealogía", que explica cómo se transmiten los pecados entre las generaciones de una misma familia. La psicogenealogía se centra en las enfermedades producidas por estos pecados. En algunos casos es una herramienta imprescindible para entender correctamente la enfermedad).

¿Tan grave fué el pecado de nuestros padres para que lo heredemos todas las generaciones?

El pecado de Adán fué gravísimo porque, viendo como veía cara a cara a Dios y siendo su criatura predilecta, la mejor de la creación, desobedeció, traicionó a su bienhechor.

Por Dante sabemos que los que van al centro del infierno son los traidores a sus bienhechores.

Además, cada pecado tiene diferente importancia dependiendo de a quién se lo hacemos: es peor matar a un religioso que a un laico, peor matar a un obispo que a un cura, etc. Adán y Eva desobedeciendo a Dios, pues no tienen perdón.

¿Y entonces?

Para obtener el perdón de los pecados hacemos sacrificios.

(Antes de Jesucristo quemaban animales, ahora el sacrificio que tenemos que hacer es el que nos dice el cura cuando vamos a confesarnos -además de restituir en lo posible el daño causado)

Y el sacrificio debe ser proporcional al pecado.

(No vamos a pagar con un Padrenuestro el matar a un papa)

Como el pecado de Adán fué infinito (por lo dicho antes), el sacrificio debía ser de algo infinito: un dios.
Y qué mejor dios para sacrificarse que el hijo único de aquél a quien ofendimos.

Él se dejó matar para restablecer nuestra amistad con el Padre.

Pero sólo se benefician de este sacrificio, de esta reconciliación con Dios, los que reconocen la validez y el valor de ese sacrificio.

(Es como si alguien nos da unos billetes y nosotros no creemos que sean verdaderos: no nos beneficiaremos de ellos, no iremos a comprar con ellos).

Es decir, que los que rechazan el catolicismo habiendo tenido oportunidad de conocerlo, siguen heredando el pecado original y condenándose por él.

La muerte de Jesucristo, dios hecho hombre, fué el sacrificio que nos permite (si queremos) reconciliarnos con Dios Padre. Dios respeta nuestra libertad, podemos seguir lo que nos dice Jesucristo o lo que nos dicen nuestros enemigos.

Huellas del pecado original en cada uno de nosotros, hoy.

(Incluso las tribus indígenas aisladas de la civilización recuerdan que hubo una época de "paraíso" y ahora viven fuera de él)



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