Más info Ecomercado.es
Las cosas de salud, bien sencillas
Ver en versión no móvil
Índice de conceptos católicos
El Sr. Bergoglio dice herejías

La gracia de Dios

Es el influjo que recibimos de Dios que nos pemite tanto hacer como desear hacer cosas buenas.

Son como la luz del sol y nosotros las ventanas de una casa.
Nosotros somos libres de abrir y cerrar las ventanas.
Nosotros somos incapaces de hacer luz, podemos alumbrarnos si abrimos las ventanas o estar en la oscuridad si las tenemos cerradas.

Los demonios son los que nos incitan a cerrar las ventanas y, en la oscuridad, pecar.
Cuanto más abrimos las ventanas, más gracia recibimos que nos incita y da fuerzas para abrirlas más y vivir en la verdad.

Recibimos tantas más gracias cuanto más nos abrimos a Él (abrimos las ventanas).

La principal es la gracia santificante, que recibimos en el Bautismo y nos hace hijos de Dios.

Recibimos su gracia mientras estamos formando parte del cuerpo de Cristo (invisible).

Recibimos la gracia tanto más cuantos menos pecados veniales entorpecen recibirla.

La gracia puede tomar forma de ideas, deseos o sentimientos (todos conscientes), pero tambien ocurre inconscientemente (como a los niños, locos, paganos -?-).
San Juan de Avila sencillamente: «No has de vivir, hermano, por tu seso, ni por tu voluntad, ni por tu juicio; por Espíritu de Cristo has de vivir» (Sermón 28, 478-480)

Hay carismas o gracias como la ciencia, la profecía, el don de lenguas y de milagros, y otras (I Cor. 12 8-10.), que por el bien público de la Iglesia, y no al bien particular de cada uno, pueden concederse tanto a buenos como a malos (miembros vivos o miembros muertos del cuerpo de Cristo, la Iglesia).

Errores

Creer que la sociedad sólo necesita ética, moral, educación, mejores leyes,avance de la técnica, progreso,...
«Estáis salvados por la gracia y mediante la fe. Y no se debe a vosotros, sino que es un don de Dios; y tampoco se debe a las obras, para que nadie pueda presumir» (Ef 2,8-9).

Nosotros solos no podemos hacer absolutamente nada bueno con nuestras propias fuerzas (Jn 15,5). Todo lo bueno que hacemos, lo hacemos incitados por una gracia de Dios y con las fuerzas de su gracia.

Es una ficción, un sueño, una fantasía creer lo contrario (aunque por desgracia es una equivocación bastante común).

Todo es gracia, todo es don de Dios (Sant 1,17). El hombre, por sí mismo, «es nada» (Gál 6,3), y si no lo reconoce, vive en la mentira. San Pablo pregunta al soberbio: «¿qué tienes tú que no lo hayas recibido? Y si lo recibiste ¿de qué te glorias, como si no lo hubieras recibido?» (1 Cor 4,7). De sí mismo confiesa: «por la gracia de Dios soy lo que soy» (1 Cor 15,10)

El esfuerzo de voluntad ayuda pero es insuficiente

Por el ejercicio voluntarioso de las virtudes nos vamos asemejando a JC, pero la gracia es insustituible para salvarnos.

«Los limpios de corazón verán a Dios» (Mt 5,8). En efecto, el ejercicio de las virtudes facilita «la adquisición del conocimiento de nuestro Señor Jesucristo» (2 Pe 1,5-8). Pero nadie puede llegar a conocerle si el Padre no se lo revela (Mt 16,17), y nadie puede llegar a él si el Padre no le atrae (Jn 6,44).


Más info   


Copyright  



Aviso legal



Arriba