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El (anti) papa Francisco dice herejías

Momento de la muerte

Se puede morir mal o bien.
(en estado de gracia o separados del cuerpo de Cristo, en pecado mortal)
El estado en que estemos en ese momento es de importancia suma, pues decide nuestra vida eterna. Igual que el estado cuando caemos dormidos decide nuestra noche.

En el "Ave María" pedimos su apoyo para "ahora y en la hora de nuestra muerte" porque son dos momentos cruciales.

Aunque hayamos llevado una vida santa, podemos condenarnos hasta en el último momento. Tertuliano u Orígenes, "padres de la Iglesia" se separaron de alla en sus últimos años.
No conviene dejar para el último momento el arrependimiento de nuestros pecados, pues:
  • podemos morir de repente, de forma inesperada
  • el momento de la muerte es cuando más intensamente ataca el demonio
    • "el demonio, que nos tienta durante toda la vida, en ningún momento nos acomete con tanto empeño como en el momento postrero de la vida, para perdernos enteramente."
      "aunque nuestro enemigo busca, y anda a caza de ocasiones en todo el tiempo de la vida para devorar del modo que le sea posible nuestras almas, ningún otro tiempo, por cierto, hay en que aplique con mayor vehemencia toda la fuerza de sus astucias para perdernos enteramente, y si pudiera para hacernos desesperar de la divina misericordia, como en las circunstancias en que ve estamos próximos a salir de esta vida" . Catecismo de Trento.
  • puede que no estemos lo más lúcidos y serenos posible, por la situación de enfermedad que podemos tener.
    • " Porque los que están cargados de comida y bebida, tienen el entendimiento tan impedido, que ni pueden mirar a Dios, ni pensar siquiera qué quiere decir oración." Catecismo de Trento. (Y los enfermos, no digamos lo que les puede dificultar el entendimiento y las fuerzas)
Si nos morimos en pecado mortal nos condenamos y si morimos con pecados veniales, hemos de recordar que en el cielo, igual que en el infierno , hay grados, hay cercanías y lejanías de la visión divina (si morimos con muchos pecados veniales no esperemos más que estar en la última fila, desde donde apenas se ve a Dios).

Pecamos gravemente si no decimos la verdad de su situación a los enfermos graves.

"Pero mucho más pernicioso es el lenguaje de aquellos amigos, cercanos y parientes, con el cual algunas veces lisonjean a los que muy gravemente enfermos, están ya en los últimos alientos, asegurándoles que no hay peligro ninguno de muerte, que se alegren, y se animen. Con esto les apartan de la confesión de sus pecados como de un pensamiento triste, y así alejan de su espíritu todo cuidado y solicitud por los peligros que les amenazan y que en gran manera les cercan."
Cómo prepararnos bien para la muerte



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