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El (anti) papa Francisco dice herejías


Oración de petición

Sin la gracia (que Dios nos da) no podemos hacer nada.

Por ello, parte importante de las oraciones son peticiones. La gracia de Dios no sólo nos permite obrar, sino también el querer obrar.

Pedir es lo primero que hace un niño cuando necesita algo. Es una de las cosas que tenemos que hacer para cumplir lo que nos mandaron: hacernos como niños.

Tenemos que pedir por nosotros, por los demás, y pedir a los demás que recen por nosotros.

Tenemos que ir con mucho cuidado con lo que pedimos porque nos lo conceden a menudo.

Las cosas que pedimos que son invisibles, espirituales, que son desarrollo de nuestras facultades (tener menos orgullo, amar a tal persona, comprender más a nuestro hijo, etc.), nos las proporciona el Espíritu Santo.

Si pedimos cosas materiales, el proveedor puede ser el Diablo. (Ver por qué ocurren las cosas)

Evidentemente nunca debemos pedir el mal de otros, pues de entrada ya nos estamos perjudicando al hacerlo, haciéndonos 'mala sangre'. (A nuestro ego le encanta que nos perjudiquemos así).

Además el Diablo nos engañará descaradamente, de forma que, cuando le pidamos "quiero un auto", nos dará un auto pero... que será una fuente contínua de averías y disgustos.

A veces nos puede parecer que el Espíritu Santo es un bromista y, si le pedimos algo con algo de deseo material ("quiero que me libres de mi soledad", con el deseo escondido de que tenga forma de "marido" o de "esposa"), nos hará conseguir ese algo, pero de una forma diferente de la que esperábamos.

En este caso, podría librarnos de la soledad haciéndonos descubrir a Cristo en nuestro interior (con lo cual ya nunca tendremos soledad), pero como pago por nuestra insinceridad, nos enviará a un perro pulgoso o un gato abandonados en vez del "marido" o "esposa" secretamente deseados.

O si le pedimos "una pareja con quien desarrollarnos espiritualmente" (pensando en un marido o una esposa), puede que haga que la "pareja" sea nuestro padre o madre ancianos que tengamos que cuidar y con los que verdaderamente mejoraremos nuestras facultades espirituales (paciencia, amor, comprensión, ...)

Si somos totalmente sinceros con las peticiones que hacemos al Espíritu Santo, pidiéndole sólo cosas invisibles, sin ninguna forma concreta, entonces no nos gastará ninguna broma.

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Es imprescindible pedir las cosas bien claramente:

No sirve decirle "quiero encontrar compañía"
Sino: quiero "amar a tal persona" (Recordemos que amar no es decir SI siempre y puede ser pegarle con un palo en un cierto momento -si está borracha e insiste en conducir el auto)

No seamos mezquinos pidiendo, pidamos lo mejor de lo mejor para nuestra alma.

Como no solemos saber pedir, por eso Jescucristo nos dió el Padrenuestro. Fijémonos que en él no pedimos salud, ni placeres, ni dinero, ni honores, ni conocimientos, ni fama, ni que nos evite el dolor, la lucha, el sufrimiento físico, las dificultades materiales,...











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