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Por qué las películas son perjudiciales

El riesgo cierto de sugestión

¿Por qué hay que ir con mucho cuidado (mejor evitar completamente) las películas (ya sea en cine, televión, internet)?

Cómo vivimos cuando estamos viendo una película es lo más parecido a cómo vivimos la realidad. Leer libros, ver teatro o películas en blanco y negro no son tan parecidos.

Cuando estamos leyendo un libro, estamos mirando un papel escrito, sólo son nuestros pensamientos que están siguiendo la historia. Tenemos que leer nosotros, pasar nosotros las páginas,...

En el teatro nosotros vamos dirigiendo la mirada donde queremos, incluso moviendo la cabeza a un lado u otro del escenario. En las películas mantenemos la mirada fija en la pantalla, son otros los que nos dirigen la mirada. Estamos más pasivos, receptivos que en el teatro o leyendo.

Además, la vista deja un recuerdo que no se quita luego ni con lejía. El que haya visto la primera película sobre Jesucristo, luego le cuesta más imaginarselo de otra forma. Quizá por eso se dice que la fe entra por el oído, o que en el principio "era el verbo".

Con las películas en color (en pantalla gigante incluso en casa) es mucho más fácil “meternos en el personaje”, sentir y pensar como él lo hace. Y nuestro cuerpo va a segregar hormonas acordes con lo que hace nuestro personaje favorito (adrenalina, endorfinas,...), porque nuestro cuerpo no sabe diferenciar lo que imaginamos o soñamos, de la realidad (por eso nos despertamos con palpitaciones al tener una pesadilla, llora la gente al ver alguna película o se duerme feliz un niño cuando le contamos un bonito cuento).

El problema es que todas las películas que vemos (todo lo audiovisual que vemos) va creando hábito en nuestra mente y rastro en nuestro cuerpo. Nos vamos amoldando sin darnos cuenta a una forma de hablar, a una forma de comportarse,...

No nos damos cuenta porque no vemos las películas como un crítico de cine, sino que “nos entregamos”, dejamos de pensar y damos por bueno (sin enjuiciar) lo que hace nuestro personaje favorito. Es que no hay tiempo para ello, pues no vamos viendo, parando cada escena, analizando y juzgando lo que cada personaje dice,... (una sola imagen tiene muchísimos aspectos y permite amoldar la mente del que la ve de muchas formas, por eso pagan las empresas para que sus productos aparezcan, aunque sea en un rincón de las escenas).

La prueba de que no nos damos cuenta de todo lo que nuestros ojos ven es que, cuando leemos un comentario de una película, nos hace darnos cuenta de detalles que habíamos pasado por alto, que no habíamos visto conscientemente (pero nuestros ojos, sí).

Es decir, dejamos que otros nos amolden la mente y hagan que sintamos en nuestro cuerpo lo que quieran.

Grados de peligrosidad

Lo peor es ir al cine a ver películas

Ver en casa películas es menos malo por lo que se dice en el apartado siguiente.

Ver videos de internet hechos por periódicos, televisiones, etc.

Lo menos malo es ver videos en internet hechos por gente normal, con nombre y apellidos. Por ejemplo: sus conferencias u otras explicaciones. (Mejor si no tienen música de fondo).

Los documentales de la naturaleza tampoco tienen nada de inofensivos (excepto los de Félix Rodríguez de la Fuente, q.e.p.d.). Por supuesto, los “informativos” también son perjudiciales.

Quien evita el peligro, evita el pecado. Pero dado que es inevitable recibir malas sugestiones, conviene tener buenas relaciones con Dios para que “no nos deje caer en la tentación“.

El daño de exponer a los niños a las pantallas (tv, tablets, etc.) está expuesto por esta Dra. francesa (en tanto que les priva de un tiempo precioso que deben usar para aprender), no entra en el tema de que los niños pequeños no son capaces de diferenciar la realidad de la ficción y no tienen (como los adultos) la experiencia y la inteligencia para defenderse de las imágenes desagradables que pueda ver.

Otras cosas que favorecen la sugesión / hipnosis en el cine, especialmente:

a) En nigún otro sitio la gente está más entregada, más atenta a lo que le ponen en la pantalla y sonido, donde se produce una privación del resto de los sentidos para que el espectador no distraiga su atención con nada más: sala oscura, aislada de ruidos externos, asientos comodos, buena temperatura, sonido muy fuerte, pantalla que cubre todo el campo de visión,...

Para comprobarlo, basta con ir a un cine y, mientras están proyectando la película, mirar los ojos de la gente. La mejor hipnosis. En los trenes o autobuses donde proyectan películas también podemos apreciarlo.

b) Se le envía al espectador el mismo mensaje por varios sentidos a la vez: oído (banda sonora y diálogos) y vista. (Por eso cada personaje de una gran película como "Érase una vez en el Oeste" también llamada "Hasta que llegó su hora", tiene su música de fondo propia)

Buena explicación de qué mensajes (perjudiciales) está emitiendo la música industrial:

(video de youtube).

La realidad de los mensajes subliminales

Los mensajes subliminales los emitimos todos, la diferencia es que los que mandan los envían consciente y malvadamente (porque son seguidores del Diablo). Los mensajes se vehiculan principalmente por las imágenes y por el sonido. Léase por ejemplo este breve documento, o esta reseña del libro “Seducción subliminal”, de Bryan Key, Wilson. Resumen de los mismos en este artículo.

Cita

“Dialéctica de la Ilustración”, de Horkheimer y Adorno, p. 171

La atrofia de la imaginación y de la espontaneidad del actual consumidor cultural no necesita ser reducida a mecanismos psicológicos.

“Los mismos productos, comenzando por el más característico, el cine sonoro, paralizan, por su propia constitución objetiva, tales facultades. Ellos están hechos de tal manera que su percepción adecuada exige rapidez de intuición, capacidad de observación y competencia específica, pero al mismo tiempo prohiben directamente la actividad pensante del espectador, si éste no quiere perder los hechos que pasan con rapidez ante su mirada.”

Sobre la importancia de las películas

Francia contrajo una deuda con USA durante la primera Guerra Mundial. A cambio de que USA se la perdonara y recibiera más crédito, los franceses debieron aceptar las películas USA, que antes tenían limitada su proyección. Esto se llama el acuerdo de Blum–Byrnes (Blum–Byrnes agreement). Esto da idea de la importancia de las películas: de lo que un país (USA) es capaz de pagar por conseguir introducir las películas en otro y así influir sobre su gente.

Infidelidad a los textos originales

Si la película es la de un libro previo, ésta siempre deforma su mensaje: quita cosas del texto (porque no caben) y añade otras cosas (porque el texto no explica ni puede explicar todo: el color de las ropas de los personajes).

Esto "se come" el espectador: todos los errores (y/o malevolencia) del que hizo la adaptación al cine.

Cierto es que el que recibe cualquier cosa: un libro, un auto, una casa, va a recibir también "un lado oscuro", consecuencia de todos los errores (y/o malevolencia) del que lo ha hecho, pero nada es tan hipnotizador como una película.







Si somos creyentes (nuestra vida está dedicada a Dios, sea cual sea nuestro estado), todas las penas que suframos (hasta las más pequeñas) y las dificultades que (con la gracia de Dios) superemos para continuar viviendo y sirviéndoLe, nos sirven para pagar por nuestros pecados y ganar más mérito para la vida eterna. ¡Gran alegría en cada una!
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