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Dones naturales - sobrenaturales

26/11/2018 añadida referencias al santo cura de Ars (En principio, a corto plazo no mejorará mucho más este artículo).

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(importante leer sobre el santo cura de Ars -ver bibliografía al final- como ejemplo de dones sobrenaturales y fenómenos místicos extraordinarios y bien recientes: mediados del s. XIX. Impresionante)

Dones naturales

Los dones naturales son los que tenemos desde nacer o los que adquirimos durante la vida que no provienen del Espíritu Santo. Algunos los reciben todos los hombres y otros son particulares de cada uno. Éstos son habilidades que tenemos y que no tienen todos los demás: unos tenemos facilidad para la música, otros para la escultura, otros para estudiar, otros para tratar con la gente, ... estas habilidades, dones, no son ni buenos ni malos en sí. Podemos ser un buen o mal escultor, podemos saber tratar con la gente para amarles o para engañarles, etc. Estamos llamados a ser el mejor escultor, el mejor músico, el mejor estudiante, etc. cada uno usando sus habilidades particulares y siempre usándolas para mayor gloria de Dios, para cumplir sus mandamientos y su voluntad.

Como dice “El combate espiritual” de Scupoli (s.XVI):

“Ud. no debe poner su principal cuidado en querer y ejecutar lo que según su naturaleza es más noble y excelente, sino en obrar lo que Dios pide y desea particularmente de Ud. Y es evidente que Dios se agrada más de que trabaje en mortificar sus pasiones que, si dejando advertidamente una sola en tu corazón, le sirve en cualquier otra cosa, aunque sea de mayor importancia.”

Es decir, lo que más quiere Dios es que cada uno de nosotros nos salvemos. Si además de ello, por el ejercicio de nuestros dones naturales conseguimos que millones de personas acepten el evangelio, pues mejor. Dios no quiere que convirtamos a millones de personas si para ello vamos a descuidar nuestra salvación y condenarnos. Los dones nos los dió para salvarnos nosotros, no para darle gloria a él a costa de nuestra salvación.

Misterio: La salvación de cada uno de nosotros es lo que más le importa a Dios, tanto como para “dar la vida por sus ovejas”, “abandonar el rebaño por ir a buscar a la oveja descarriada” Lucas 15:4. Para Dios, cada uno de nosotros, somos el más importante, su amor no hace cálculos “esta oveja pequeña y enferma no vale la pena que la ame”, o “no voy a abandonar el rebaño de un millón de ovejas por esa oveja desobediente”. A pesar de que sólo somos criaturas suyas y pobres pecadores nos ama a cada uno sin medida.

Los dones naturales también se plasman en los rasgos corporales (que se mantendrán en nuestro cuerpo de resurrección, pues son con los que nos identificamos y podremos identificar a los demás).

En nuestro cuerpo tenemos:

  1. Rasgos fijos que son los que mantendremos en nuestro cuerpo de resurrección: el sexo, la raza,... (En el cielo seguiremos siendo: hombre blanco, mujer negra, hombre esquimal,...). Estamos muy equivocados si nos avergonzamos de ellos, pues en el cielo (si vamos) estaremos con ellos. Y no pueden ser rasgos feos pues sino no podríamos estar a la vista de Dios. Sólo nos parecen equivocadamente feos a nosotros, no a Dios.

  2. Imperfecciones: cojo, manco, ciego, gordo, flaco, dientes rotos, articulaciones con artritis, calvicie, cicatrices, mala vista, oído, parálisis, órganos que no funcionan bien,... (todo esto será reparado en nuestro cuerpo de resurrección).

Evidentemente todos los dones los recibimos gratuitamente ("¿Qué tienes tú que no lo hayas recibido?" (1 Cor 4,7): nuestra vida pasada y presente (¿qué sería de nosotros sin el aire que Dios nos da a cada momento para respirar?).

La astrología sirve para conocer los dones naturales. Es idolatría si acaba dominándonos, en vez de ser nosotros la que la usamos. Es decir, la astrología nos indica cuándo es más conveniente que siembre, pero si eso dirige mi vida por encima de Dios, si anteponemos obedecerla a los mandamientos de Dios, pues es idolatría: si por sembrar el día que nos dice, por la prisa somos desagradables con la gente, pues es idolatría.

Podemos hacer cosas extraordinarias (levitar, hablar en lenguas extranjeras sin estudiarlas, soportar el fuego sin quemarnos, etc.) sin que indiquen absolutamente nada de nuestra santidad. Mucha gente de muchas sectas pueden hacer esos hechos maravillosos, pero son gracias al servicio del demonio, no del Espíritu Santo.

Desde el nacimiento también tenemos un temperamento. O un temperamento principal y otro secundario, o un temperamente aparende y otro verdadero, profundo. Conviene que conozcamos el nuestro para no caer en la tentación de valorar como virtudes lo que sólo es consecuencia de nuestro temperamento (que recibimos al nacer sin ningún mérito nuestro). Es decir, que ni los coléricos ni los sanguíneos deben gloriarse de valentía, ni los flemáticos y melancólicos de “saber aceptar”. Y conocer nuestras malas tendencias: la tristeza, negatividad en los melancólicos, la cobardía, tibieza en los flemáticos, la ira en los sanguíneos, la ambición en los coléricos,...

Existen ciertas inclinaciones que se consideran como virtudes, y no son tales, sino favores y ventajas de la naturaleza. ¡Cuántas personas hay que por su condición natural son sobrias, sencillas, dulces, silenciosas, y aun castas y honestas! Pues bien, todo esto parece ser virtud, y sin embargo carece del mérito de ésta, de la misma manera que las malas inclinaciones no merecen ninguna recriminación, hasta que al humor natural se ha añadido el libre y voluntario consentimiento.” Tratado del amor de Dios (libro XI) S. Francisco de Sales

(Lo material también nos imfluye en la mente, y nuestro comportamiento: medicamentos, comida, ambiente,... después de una buena comida es más fácil practicar la mansedumbre, y más fácil caer en la ira cuando tenemos hambre. Las estaciones de cambio: primavera, otoño, nos inducen a reflexionar sobre nuestra vida).

Y evidentemente no hay unos temperamentos mejores que otros, aunque sí que hay unas profesiones más adecuadas a cada temperamento y otras no. Mal empresario puede ser un melancólico o un colérico, que tienden a mantener mucho tiempo sus actitudes, que no es lo más adecuado en este mundo cambiante.

Esto de los temperamentos es como los signos astrológicos. No hay mejores ni peores, sino que debemos “trabajarnos”, conocernos, saber nuestras tendencias (que sirven para bien y para mal), y actuar en consecuencia. Es decir, podemos ser un mal tauro o un buen tauro, podemos ser un mal o buen colérico. Se trata de lo último. Evidentemente esto es totalmente conforme con lo que nos dice Dios: que, con los talentos que nos ha dado, nos comportemos de la mejor manera, unos haciendo unas cosas, otros otras, pero todos intentando hacer Su voluntad.

Breve resumen:

Ante un obstáculo, dificultad

Temperamento

Qué hacen

Durante cuánto tiempo

Colérico

Trata de vencerla

Durante mucho tiempo

Sanguíneo

Trata de vencerla

Durante poco tiempo

Melancólico

Tiende a aceptarla

Tarda mucho tiempo

Flemático

Tiende a aceptarla

En poco tiempo



Dones sobrenaturales (o del Espíritu Santo)

Es la fuerza de Dios actuando a través nuestro. Su potencia es infinitamente mayor que nuestras fuerzas naturales. (No tiene nada que ver un hombre -mujer-, en gracia, con uno que no está en gracia -y tiene los dones).

Los recibimos en el Bautismo y los tenemos mientras estamos en gracia (sin pecado mortal). Si pecamos gravemente los perdemos hasta que volvamos a tener la gracia. Así se entiende tanto la estulticia de mucha gente (que está en pecado mortal, “muerto”), como el gran cambio que operaron los dones en los discípulos y apóstoles el día de Pentecostés, que hizo que pasaron, de ser unos pescadores más o menos brutos que se discutían el puesto que tendrían después de la ascensión de Jesucristo, a ser los apóstoles del Evangelio que convertían judíos por millares con su elocuencia. (Para otros ejemplos de cambios milagrosos ver el libro de la bibliografía).

Todos los tenemos pero no actúan con la misma intensidad en un niño que en un hombre (ni en un santo que en un tibio).

Son 7. Si los asemejamos a los peldaños de una escalera que vaya de la tierra al cielo, el orden es: temor de Dios, piedad, ciencia, fortaleza, consejo, inteligencia o entendimiento y sabiduría. El temor es lo primero que hemos de tener, sin él, nada de nada. Cada mejora en un don mejora el resto de dones anteriores.

Citados como dones que posee plenamente Dios se nombran en orden inverso, quedando el último el temor, que es el más cercano a la condición humana. Fue hasta el que Dios se abajó en el huerto de los Olivos sudando sangre y aceptando ser consolado por un ángel.

Por los dones del E.S. dejamos de estar guiados por la razón y nos dejamos dirigir por él. Se trata más de “dejar de hacer” que de “hacer”. Se trata más de desplegar las velas que de remar. Librándonos de nuestros pecados capitales ya aparecen solos los frutos del E.S., sin tener que “hacer” nada.

Las virtudes (los buenos hábitos) son las velas del barco, los dones el viento que las hincha y mueve el barco. Sin los dones, por muchos buenos hábitos que tengamos, no haremos nada.

Los dones no son sólo el impulso para ejercitar las virtudes, también nos dan Luz, Fuerza y Protección.

Los dones producen frutos, que pueden ser más o menos discretos. Entre los menos discretos: el don de lenguas, de profecía, de bilocación (como el que parece que tuvo la hermana María de Ágreda, que estaba en su convento en España y a la vez catequizando a indios en norteamérica, de forma que cuando llegaron los primeros misioneros franciscanos se llevaron la gran sorpresa de que los indios ya sabían de lo que les hablaban -bendita sea ella).

Los dones naturales son los más cercanos a los animales y los sobrenaturales los más cercanos a Dios. Son más cercanos a Dios, como el de profecía, porque Dios conoce todo el pasado y futuro y está por encima de la capacidad del hombre bruto de ver sólo el instante presente y recordar el pasado, el don de bilocación porque Dios está en todas partes y no sólo en un lugar como el hombre que no ha desarrollado la bilocación,...

Hay que recordar que todos los santos nos recomiendan no hacer caso a todos los fenómenos que ocurren cuando se está avanzado en el camino espiritual. Ni visiones, ni locuciones, ni levitar, ni nada, pues el Demonio también es capaz de presentarse como ángel de luz.

Recordemos aquéllo que:

Galatas 1: 7 Porque no hay otro Evangelio, sino que ciertos individuos están sembrando confusión entre ustedes y quieren tergiversar el evangelio de Cristo. 8 Pero, aun si alguno de nosotros o un ángel del cielo les predicara un evangelio distinto del que les hemos predicado, ¡que caiga bajo maldición! 9 Como ya lo hemos dicho, ahora lo repito: si alguien les anda predicando un evangelio distinto del que recibieron (el de toda la vida, el de nuestros abuelos), ¡que caiga bajo maldición!

Por ejemplo, San José de Cupertino levitaba a su pesar, y parece que el abad del convento le llegó a prohibir asistir a misa por la distracción que producía entre los fieles cuando, entrando en éxtasis durante la misa, se ponía a levitar por el techo de la capilla. Otros muchos santos cuentan que también levitaban -San José Oriol, San Francisco de Asís, etc.- pero les ocurría rezando en su cuarto o en soledad y preferían que no les viera nadie.

Levitar, vivir sin comer o sólo con la comunión, etc. no es suficiente para ser declarado santo por la Iglesia (declaración imposible hoy en día por la situación actual de la Iglesia); hay que cumplir otros requisitos como vida modélica, etc.

En opinión de un servidor, el que tiene dones sobrenaturales no los percibe como tales. No es que diga: “voy a ejercer mi don de profecía” o “voy a ponerme a levitar”. San José de Cupertino, debió levitar al ponerse a rezar, y probablemente no se daba cuenta de que estaba levitando. Igual que había un santo que era incapaz de rezar un Padrenuestro completo porque pronunciando las primeras palabras ya entraba en un estado de devoción profundísimo, de éxtasis, por vivir tan intensa y gozosamente alguna palabra.

Igualmente los que tienen dotes de profecía probablemente la ejercen de forma tan natural como nosotros el ver, el oír o el palpar. Simplemente vemos, oímos. Ellos igual.

Que los frutos sean más o menos “discretos” no tiene ninguna importancia.

Tabla resumen de los dones (y sus opuestos, los pecados capitales correspondientes)

peldaño de escalera

don del E.S.

Metáfora 1 (leer del peldaño 3 hacia arriba)

Metáfora 2

(leer del peldaño 3 hacia arriba)

Pecado capital opuesto

7

sabiduría

(conocimiento y por tanto amor, en el más alto grado, de las cosas divinas)

(entender perfectamente y gozarse en ello)

“probar la miel”

Sabemos por qué el tejedor hizo así el tejido y nos parece perfecto

lujuria (7)


6

entendimiento

(comprender las verdades sobrenaturales; cierta intuición)

“saber mucho sobre la miel”

Vemos perfectamente todos los hilos y el dibujo completo que forman

gula

(desear gozar con los bienes materiales) (6)

5

consejo

(discernir entre lo bueno y lo mejor: medios a sacrificar para obtener un fin) verdad a aplicar en cada situación

“saber qué miel es mejor para heridas y cuál menos”

Vamos encontrando que en el tejido hay hilos más importantes que otros

avaricia (desear poseer todos los bienes terrenos) (5)

4

fortaleza

(energía hacia lo bueno)



pereza (falta de energía para lo bueno)

3

ciencia

(discernir lo cierto de lo falso, el bien del mal; causas y efectos)

“saber qué es la miel y qué no”

en un tejido que antes veíamos confusamente, discernir el tejido del resto: suciedad, otros objetos, etc. “Esto si, esto no”

ira (3)

2

piedad (amor a Dios como padre y al resto como hemanos: obras de misericordia)



envidia (odio, celos) (2)

1

temor de Dios



orgullo (1)

(1) Si nosotros nos creemos los más importantes del Universo, no hay lugar para Dios.

(2) Alegrarnos con su mal y entristecernos con su bien. (No todo odio es malo: odiar la mentira, el pecado,...)

(3) Confundimos lo verdadero y lo falso y el bien y el mal, con lo que en vez de usar nuestra energía para librarnos de nuestros pecados, la usamos contra los demás. No para defendernos de ladrones o asesinos, (ira justa), sino para criticarles o dañarles. O contra los hechos que Dios nos envía. (Apreciamos las vanidades y rechazamos la cruz: humillación, pobreza, sufrimiento).

(5) Al no saber diferenciar entre lo bueno y lo mejor, el avaro no se da cuenta que hay que perder cosas intrínsecamente buenas (como el poder, el dinero o el tiempo), para obtener otras mejores: el cielo, méritos.

(6) Extremos de unión tanto en la forma como en el contenido: unión material con la materia (gula, jugar con cacharrines -”móviles”, “celulares”), unión espiritual, comprensión, penetración de las verdades más sutiles, importantes: las divinas.

(7) Cúlmen del pecado: tratar a los demás como cosas, como objetos, como medios de placer, aunque sea recíproco.

En opinión de un servidor, leer este artículo está bien para tener la idea global de los dones del E.S., pero: hay que leer el libro ameno citado en la bibliografía para entender bien cada don (por ejemplo, el “temor de Dios”). Ello además nos ayudará a descubrir nuestros pecados.

Cada uno podemos examinarnos de estos pecados y ver en cuáles hemos pecado más (y, por tanto, qué malas tendencias tenemos), para saber dónde hemos de poner más vigilancia y esfuerzo en hacer justo lo contrario.

Al hacer esto tenemos que repasar los 7 dones y los siete pecados, pues a veces escuchando sobre lo contrario de algo conocemos mejor ese algo.

Los hombres con estos dones no son como los demás

En la guerra de 1936 en España, los del bando anti-Dios decían a sus soldados hablando de “los requetés”, que era una parte del ejército de Franco, de sus enemigos:

"Los Requetés son hombres como los demás, y no hay razón alguna para pensar que no pueden ser rechazados. El que deliberadamente o por descuido diga que no se puede resistir un ataque de los Requetés debe ser tratado como un agente enemigo." Fuente aquí.

Los cristeros en México, los franceses de la Vendée, todos los que en muchas guerras han luchado por Dios, no son hombres como los demás. En Francia, en la Vendée, los anti-Dios mataron a todos, bebés incluidos, porque saben que un bebé de una madre creyente, no es un bebé como los demás. Una mujer creyente no es una mujer como las demás, tiene tras de sí la fuerza terrible de Dios. Un callado anciano creyente,...

Frutos del Espíritu Santo, bienaventuranzas

Son las buenas obras realizadas bajo el influjo del E.S., a través de uno de sus dones. Bienaventuranzas (o actos beatíficos) son obras buenas (realizadas bajo el influjo del E.S.) pero “perfectas y excelentes”. Todas las bienaventuranzas son frutos pero no todos los frutos son bienaventuranzas, por lo dicho.

Obras de misericordia

Son las inspiradas por la virtud y el don de piedad. Las hay materiales y espirituales.

Bibliografía

Sobre los dones sobrenaturales (y otras cosas muy interesantes explicadas muy clarito), está el “Tratado del Espíritu Santo” de Mons. Gaume. Tienen algunos extractos aquí y se encuentra completo en francés por internet. Los capítulos sobre los dones están completos.

El libro de Royo Marín: “Teología de la perfección cristiana” es la exposición académica, ordenada, de estos temas. Se encuentra completo en internet.

El Santo cura de Ars (Juan Bautista María Vianney) tuvo (además de dones sobrenaturales), fenómenos místicos extraordinarios muy abundantes e impresionantes. Dado que ya en vida era considerado santo, empezó su causa de canonización nada más morir y por ello los testimonios son abundantes y fiables. Su mejor biografía puede descargarse aquí. Los últimos capítulos hablan de esos fenómenos. En esta web tienen libros sobre él (o de él) en francés: los artículos titulados “Intuiciones” hablan de sus dones sobrenaturales. Son impresionantes: profecía, sanación, leer las conciencias incluso de lo que el otro olvida, conocimiento de hechos lejanos con completo detalle,... (están resumidos en los últimos capítulos del libro citado). Leyéndolos nos quedamos igual de pasmados que dicho libro cuenta que se quedaba la gente en el momento de conocer al Santo. Son buenos ejemplos lo que dijo Dios: Juan 14, 12: “el que cree en mí, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores”. (Su santidad no viene por esos dones, que pueden venir del diablo, sino por sus virtudes). Es impresionante lo que es un santo. Y no estamos hablando de leyendas, sino de hechos muy públicos, notorios, bien testimoniados. En el libro citado cuenta el caso de una curación milagrosa que, contada al guardián de la puerta no le dió más importancia por la cantidad de ellas que se producían.

Parece que, dado el poco tiempo que tenía para confesar o atender a tanta gente, a menudo respondía a sus preguntas antes de que se las formularan, conociendo con nombre y apellidos quién les enviaba o el tema a tratar, o todos los pecados (y sus circunstancias detalladas) que el penitente había cometido incluso los que olvidaba (como hacía el padre Pío de santa memoria). Y sin conocer de nada al penitente le escogía entre la multitud y le confesaba como explicado, sabiendo detectar quién tenía más urgencia. Con varias apariciones de la Virgen con varios testigos,... Impresionante. Impresionante.

Se pueden descargar en PDF sus sermones aquí. Los preparó antes de la época en que ya no tuvo más tiempo por la masiva afluencia de fieles a confesar. Tratan los temas principales de la religión. Ayudan para hacer examen de conciencia. No aptos para tibios.

Ya a la ventaportada libro Beber agua de mar
el libro "Beber agua de mar", donde se explica su uso para la salud. Especialmente útil para la gente que vive cerca de la costa, aunque ahora hay ya muchas empresas que la venden a precios asequibles (en España, México,...)
También pueden ver el vídeo de presentación en youtube y descargar los primeros capítulos en www.martin13.com

Si somos creyentes (nuestra vida está dedicada a Dios, sea cual sea nuestro estado), todas las penas que suframos (hasta las más pequeñas) y las dificultades que (con la gracia de Dios) superemos para continuar viviendo y sirviéndoLe, nos sirven para pagar por nuestros pecados y ganar más mérito para la vida eterna. ¡Gran alegría en cada una!
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