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Dones naturales - sobrenaturales

14/4/2018 artículo en proceso de mejora: en breve tiempo mejorará

Dones naturales

Los dones naturales son los que tenemos desde nacer. Algunos los reciben todos los hombres y otros son particulares de cada uno. Éstos son habilidades que tenemos y que no tienen todos los demás: unos tenemos facilidad para la música, otros para la escultura, otros para estudiar, otros para tratar con la gente, ... estas habilidades, dones, no son ni buenos ni malos en sí. Podemos ser un buen o mal escultor, podemos saber tratar con la gente para amarles o para engañarles, etc. Estamos llamados a ser el mejor escultor, el mejor músico, el mejor estudiante, etc. cada uno usando sus habilidades particulares y siempre usándolas para mayor gloria de Dios, para cumplir sus mandamientos y su voluntad.

Como dice “El combate espiritual” de Scupoli (s.XVI):

“Ud. no debe poner su principal cuidado en querer y ejecutar lo que según su naturaleza es más noble y excelente, sino en obrar lo que Dios pide y desea particularmente de Ud. Y es evidente que Dios se agrada más de que trabaje en mortificar sus pasiones que, si dejando advertidamente una sola en tu corazón, le sirve en cualquier otra cosa, aunque sea de mayor importancia.”

Es decir, lo que más quiere Dios es que cada uno de nosotros nos salvemos. Si además de ello, por el ejercicio de nuestros dones naturales conseguimos que millones de personas acepten el evangelio, pues mejor. Dios no quiere que convirtamos a millones de personas si para ello vamos a descuidar nuestra salvación y condenarnos. Los dones nos los dió para salvarnos nosotros, no para darle gloria a él a costa de nuestra salvación.

Misterio: La salvación de cada uno de nosotros es lo que más le importa a Dios, tanto como para “dar la vida por sus ovejas”, “abandonar el rebaño por ir a buscar a la oveja descarriada” Lucas 15:4. Para Dios, cada uno de nosotros, somos el más importante, su amor no hace cálculos “esta oveja pequeña y enferma no vale la pena que la ame”, o “no voy a abandonar el rebaño de un millón de ovejas por esa oveja desobediente”. A pesar de que sólo somos criaturas suyas y pobres pecadores nos ama a cada uno sin medida.

Los dones naturales también se plasman en los rasgos corporales (que se mantendrán en nuestro cuerpo de resurrección, pues son con los que nos identificamos y podremos identificar a los demás).

En nuestro cuerpo tenemos:

  1. Rasgos fijos que son los que mantendremos en nuestro cuerpo de resurrección: el sexo, la raza,... (En el cielo seguiremos siendo: hombre blanco, mujer negra, hombre esquimal,...). Estamos muy equivocados si nos avergonzamos de ellos, pues en el cielo (si vamos) estaremos con ellos. Y no pueden ser rasgos feos pues sino no podríamos estar a la vista de Dios. Sólo nos parecen equivocadamente feos a nosotros, no a Dios.

  2. Imperfecciones: cojo, manco, ciego, gordo, flaco, dientes rotos, articulaciones con artritis, calvicie, cicatrices, mala vista, oído, parálisis, órganos que no funcionan bien,... (todo esto será reparado en nuestro cuerpo de resurrección).

Evidentemente todos los dones los recibimos gratuitamente ("¿Qué tienes tú que no lo hayas recibido?" (1 Cor 4,7): nuestra vida pasada y presente (¿qué sería de nosotros sin el aire que Dios nos da a cada momento para respirar?).

La astrología sirve para conocer los dones naturales. Es idolatría si acaba dominándonos, en vez de ser nosotros la que la usamos. Es decir, la astrología nos indica cuándo es más conveniente que siembre, pero si eso dirige mi vida por encima de Dios, si anteponemos obedecerla a los mandamientos de Dios, pues es idolatría: si por sembrar el día que nos dice, por la prisa somos desagradables con la gente, pues es idolatría.

Dones sobrenaturales

Los dones sobrenaturales o del Espíritu Santo y otros, son los que recibimos durante la vida, no de nacimiento. Se llaman sobrenaturales por nombrarlos de alguna forma, pero todos estamos llamados a tenerlos, como todos estamos llamados a la santidad. Como Hijos de Dios lo normal es que los tengamos y desarrollemos igual que desarrollamos el control sobre nuestro cuerpo, que al principio nos cuesta hasta tenernos de pie pero luego somos capaces de maravillas con él.

Los dones naturales son los más cercanos a los animales y los sobrenaturales los más cercanos a Dios. Son más cercanos a Dios, como el de profecía, porque Dios conoce todo el pasado y futuro y está por encima de la capacidad del hombre bruto de ver sólo el instante presente y recordar el pasado, el don de bilocación porque Dios está en todas partes y no sólo en un lugar como el hombre que no ha desarrollado la bilocación,...

Hay que recordar que todos los santos nos recomiendan no hacer caso a todos los fenómenos extraños que ocurren cuando se está avanzado en el camino espiritual. Ni visiones, ni locuciones, ni levitar, ni nada, pues el Demonio también es capaz de presentarse como ángel de luz.

Recordemos aquéllo que:

Galatas 1: 7 Porque no hay otro Evangelio, sino que ciertos individuos están sembrando confusión entre ustedes y quieren tergiversar el evangelio de Cristo. 8 Pero, aun si alguno de nosotros o un ángel del cielo les predicara un evangelio distinto del que les hemos predicado, ¡que caiga bajo maldición! 9 Como ya lo hemos dicho, ahora lo repito: si alguien les anda predicando un evangelio distinto del que recibieron (el de toda la vida, el de nuestros abuelos), ¡que caiga bajo maldición!

Por ejemplo, San José de Cupertino levitaba a su pesar, y parece que el abad del convento le llegó a prohibir asistir a misa por la distracción que producía entre los fieles cuando, entrando en éxtasis durante la misa, se ponía a levitar por el techo de la capilla. Otros muchos santos cuentan que también levitaban -San José Oriol, San Francisco de Asís, etc.- pero les ocurría rezando en su cuarto o en soledad y preferían que no les viera nadie.

Levitar, vivir sin comer o sólo con la comunión, etc. no es suficiente para ser declarado santo por la Iglesia (declaración imposible hoy en día por la situación actual de la Iglesia); hay que cumplir otros requisitos como vida modélica, etc.

Cómo se obtienen y cómo se utilizan

Los obtenemos sin buscarlos. Al irnos asemejandos cada vez más a Nuestro Señor Jesucristo, el Espíritu Santo nos los infunde. Probablemente sin que nos demos cuenta de ello.

En opinión de un servidor, el que tiene dones sobrenaturales no los percibe como tales. No es que diga: “voy a ejercer mi don de profecía” o “voy a ponerme a levitar”. San José de Cupertino, debió levitar al ponerse a rezar, y probablemente no se daba cuenta de que estaba levitando. Igual que había un santo que era incapaz de rezar un Padrenuestro completo porque pronunciando las primeras palabras ya entraba en un estado de devoción profundísimo, de éxtasis, por vivir tan intensa y gozosamente alguna palabra.

Igualmente los que tienen dotes de profecía probablemente la ejercen de forma tan natural como nosotros el ver, el oir o el palpar. Simplemente vemos, oímos. Ellos igual.

Cuando vamos haciéndonos cada día más parecidos a Jesucristo, es normal que vayamos recibiendo dones más parecidos a los suyos, sobrenaturales.

Bibliografía

Sobre los dones sobrenaturales (y otras cosas muy interesantes explicadas muy clarito), está el “Tratado del Espíritu Santo” de Mons. Gaume. Tienen algunos extractos aquí y se encuentra completo en francés por internet.

El libro de Royo Marín: “Teología de la perfección cristiana” es la exposición académica, ordenada, de estos temas. Se encuentra completo en internet.

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