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El pecado original y consecuencias cotidianas

Consecuencias cotidianas del pecado original (más abajo).

Todos descendemos de Adán y Eva.
Ellos cometieron un pecado muy grave que heredamos todos hasta que somos bautizados.

¿Por qué heredamos el pecado de nuestros primeros padres?

Siempre se ha sabido que cuando alguien comete un pecado, lo pagan sus hijos. Y según la importancia del pecado se paga en más o menos generaciones: 3, 7 generaciones.

(Esto actualmente lo estudia la "psicogenealogía", que explica cómo se transmiten los pecados entre las generaciones de una misma familia. La psicogenealogía se centra en las enfermedades producidas por estos pecados. En algunos casos es una herramienta imprescindible para entender correctamente la enfermedad).

¿Tan grave fué el pecado de nuestros padres para que lo heredemos todas las generaciones?

El pecado de Adán y Eva fué gravísimo porque veían cara a cara a Dios y, por tanto, no tenían ninguna duda de su voluntad. Eran su criatura predilecta, la mejor de la creación, y, a pesar de eso, le desobedecieron, traicionaron a su bienhechor.

Por Dante sabemos que los que van al centro del infierno son los traidores a sus bienhechores.

Además, cada pecado tiene diferente importancia dependiendo de a quién se lo hacemos: es peor matar a un religioso que a un laico, peor matar a un obispo que a un cura (verdaderos), etc. Adán y Eva desobedeciendo a Dios, pues no tenían perdón.

¿Y entonces? (necesidad de la encarnación de Dios)

Para obtener el perdón de los pecados hacemos sacrificios.

(Antes de Jesucristo quemaban animales, ahora el sacrificio que tenemos que hacer es el que nos dice el cura cuando vamos a confesarnos -además de restituir en lo posible el daño causado)

Y el sacrificio debe ser proporcional al pecado.

(No vamos a pagar con un Padrenuestro el matar a un papa)

Como el pecado de Adán fué inmenso (por lo dicho antes), el sacrificio debía ser de algo infinito: un dios. Nosotros los hombres sólo podíamos ofrecer corderos como sacrificio. Jesucristo se hizo “cordero”, ofrenda infinita para que su sacrificio pudiera pagar el pecado inmenso, y con ello restablecer nuestra amistad con el Padre y reabrirnos las puertas del cielo que queraron cerradas después del pecado de Adán y Eva.

Pero sólo se benefician de este sacrificio, de esta reconciliación con Dios, los que reconocen la validez y el valor de ese sacrificio.

(Es como si alguien nos da unos billetes y nosotros no creemos que sean verdaderos: no nos beneficiaremos de ellos, no iremos a comprar con ellos).

Es decir, que los que rechazan la religión habiendo tenido oportunidad de conocerla, siguen heredando el pecado original y condenándose por él.

La muerte de Jesucristo, dios hecho hombre, fué el sacrificio que nos permite (si queremos) reconciliarnos con Dios Padre. Dios respeta nuestra libertad, podemos seguir lo que nos dice Jesucristo o lo que nos dicen nuestros enemigos.

(Incluso las tribus indígenas aisladas de la civilización recuerdan que hubo una época de "paraíso" y ahora viven fuera de él)

Consecuencias cotidianas del pecado original

(De todo esto está libre nuestra santísima madre, que fue preservada de heredar el pecado original desde su concepción)

Jescristo, sacrificándose, nos trajo la reconciliación con el Padre, el perdón, pero no nos evita el pagar la pena, el castigo por el pecado. (Igual que borrachos arrepentidos y confesos. Dios a través del cura nos perdona, pero la resaca, las molestias del día después de la borrachera, y el pasar la noche en la cárcel junto a otros delincuentes, no nos lo quita).

Al bautizarnos recibimos en el alma el perdón de Dios que consiguió Jescucristo para nosotros, pero:

En concreto, tenemos:

Los males corporales como castigo del pecado original

“Una cosa es causa indirecta de otra, si es causa que remueve los obstáculos: así se dice en el libro VIII de los Físicos 12 que quien retira una columna, indirectamente remueve la piedra superpuesta (a la misma). Y de este modo el pecado del primer padre es la causa de la muerte y de todos los males de la naturaleza humana […]. Por esto, sustraída esta justicia original por el pecado del primer padre, así como fue vulnerada la naturaleza humana en cuanto al alma por el desorden de sus potencias […], así también se hizo corruptible por el desorden el cuerpo mismo. Mas la sustracción de la justicia original tiene razón de castigo, como también la sustracción de la gracia. Por consiguiente, la muerte y todos los males corporales consecuentes son ciertos castigos del pecado original. Y aunque estos males no fueran intentados por el pecador, sin embargo, han sido ordenados por la justicia de Dios, que castiga [por el pecado].” (Santo Tomás de Aquino. Suma Teológica, I-II, q. 85, a. 5)



Si somos creyentes (nuestra vida está dedicada a Dios, sea cual sea nuestro estado), todas las penas que suframos (hasta las más pequeñas) y las dificultades que (con la gracia de Dios) superemos para continuar viviendo y sirviéndoLe, nos sirven para pagar por nuestros pecados y ganar más mérito para la vida eterna. ¡Gran alegría en cada una!
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