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El (anti) papa Francisco dice herejías

Por qué nos ocurren las cosas

Cómo orientarnos en la incertidumbre

Cuando le ocurre algo a alguien:

Nunca tenemos certeza de por qué ocurren las cosas

Por qué esta escala de incertidumbre

Porque los seres son cada vez más libres:

La religión

La religión nos sirve, en parte, para entender los hechos que no encontramos explicación.

Nos dice que:

Incluso el “querer algo” nos viene de inspiración divina

“Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer según su beneplácito” Filipenses 2:13.

Es decir, Dios libremente nos hace querer algo y Dios libremente nos mantiene en vida para poder hacerlo. Sin ningún mérito que nosotros podamos haber ganado antes que fuerce la voluntad de Dios. En nuestras manos no está el nacimiento del “querer algo”, sólo somos libres de cumplirlo o no (con las fuerzas que nos da Dios).

“No que seamos suficientes en nosotros mismos para pensar algo, como de nosotros, sino que nuestra suficiencia viene de Dios” 2 Corintios 3:5.

“Respondió Juan y dijo: Un hombre no puede recibir nada si no le es dado del cielo.” Juan 3:27

“Y hay diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios el que hace todas las cosas en todos.” 1 Corintios 12:6

“Sin mí, nada podéis hacer”

La incertidumbre es una consecuencia del pecado original

Cuando nuestros primeros padres (Adán y Eva) estaban en el paraíso, veían con sus ojos a Dios, le oían y hablaban con Él. Desde que, por el pecado que cometieron fueron expulsados del paraíso, perdieron esa capacidad de ver a Dios, que es la Verdad, con la seguridad que dan los sentidos; y así, ya ni ellos, ni nosotros sus descendientes tenemos esa capacidad de ver claramente la Verdad mas que con los ojos de la fe, ojos que Dios nos puede haber abierto más o menos.

Un ejemplo muy ilustrativo de equivocarnos en las causas, dicho por S. Francisco de Asís

San Francisco de Asís nos da un ejemplo de equivocación al interpretar la causa de las cosas y predicar a los demás pero no vivir conforme a ello (ver cita aquí).

Podemos conocer el origen de algunos hechos

No tenemos certeza absoluta de qué quiere Dios que hagamos en cada momento ni tenemos certeza absoluta de quién nos envía las cosas (si Él o el diablo).

Esto es así en las cosas materiales que nos ocurren (nos clavamos una espina, nos pisa alguien, nos toca la lotería,...). Podemos recibir del Demonio, para tentarnos, para hacernos caer en el mal, en el pecado, cosas que consideramos bienes (que nos toque la lotería), y podemos recibir de Dios grandes bendiciones que consideramos males (que nos duela la cabeza). (Hamer nos ayuda a ver esos casos de enfermedades que sólo son síntomas de curación, síntomas de que el cuerpo está recuperándose de una época de trabajo anterior, de que el cuerpo está funcionando como debe).

En las cosas inmateriales que nos ocurren, cuando algo “nos viene a la cabeza”, la cosa es más sencilla: si ese “algo” nos lleva a ser mejores cristianos, pues viene de Dios; y si no, pues viene del Demonio.

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