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El (anti) papa Francisco trabaja para el Demonio

Psicología: cómo formamos y desarrollamos nuestro pensamiento

Tenemos dos partes

Tenemos dos partes:

  1. Una parte “natural”, que es como los robots: con un cuerpo (que en nuestro caso no es de cables y mecanismos sino que funciona parecido a los animales, aunque es más perfecto que el suyo, pues es imagen de Dios) y con los pensamientos que funcionan como los programas informáticos que dirigen los robots.

  2. Una parte “sobrenatural”, ”divina”, que sólo podemos desarrollar completamente si somos Hijos de Dios (si estamos bautizados) y nos hacemos cada vez más santos.

Para cada una de esas dos partes tenemos ayudas:

Para la parte natural tenemos:

Para nuestra parte sobrenatural tenemos la religión.

(Lo dicho hasta aquí puede decirse de otra forma explicada al pie)

Vamos a hablar aquí de cómo, de pequeños, empezamos a pensar y cómo tenemos que aprender luego. Vamos a hablar de temas estrictamente naturales, biológicos, psicológicos o filosóficos, aunque vamos a hacer alguna cita religiosa porque las enseñanzas de Cristo:

Aclarando algunos conceptos

Cómo empezamos a pensar

O pensamos o percibimos, en un instante no podemos hacer las dos cosas a la vez. (Por eso dicen que el peor enemigo de una buena comida es una buena conversación).

Al nacer, de pequeñitos, lo único que hacemos es percibir: ver, oír, sentir el tacto, los movimientos, el calor, el olor, el gusto,...

Luego empezamos a ser capaces de construir ideas, que son generalizaciones de las cosas que antes percibimos (vimos muchos autos, y cuando vemos uno nuevo, aunque diferente a todos los demás, decimos a nuestro padre: “Papa, auto”)

Luego aprendemos el concepto “no”, cuando nos dice nuestro padre “No, auto no, camión”.

Hay un momento en que creamos la idea “yo” (y la idea no-yo, o sea tu). Y decimos cuando vemos una comida apetecible: “yo quiero eso”, “yo no quiero aquello”.

Esa idea “yo” la vamos a ir “enriqueciendo”:

y

Las ideas también son seres vivos

¿Qué es algo vivo? Todo lo que nace, crece, se reproduce y muere.

No sólo plantas, animales y personas están vivos.

Una canción nace un día en un artista, crece cuando la perfecciona, se multiplica cuando se oye, muere cuando se olvida.

Una idea nace en una persona, crece, se reproduce al ser aceptada por los demás, muere cuando se la considera errónea y se olvida.

Las ideas que no corresponden con la realidad, falsas, las llamamos “comecocos”. También pueden verse como diablillos (o diablotes).

Vivir esclavos de ideas falsas (comecocos, diablillos, demonietes)

De adultos vivimos frecuentemente esclavos de nuestra idea “yo”. Eso es el orgullo, la “importancia personal”,... Es creernos perfectos (santos, sabios,...) y todo los defectos o faltas que tenemos le echamos la culpa a otro (es que mi padre no me enseñó tal, es que todos roban,...).

A veces hay quien, además de ser esclavos de su “yo”, adoran a una idea a la que dedican (o dicen dedicar) su vida. Suele tener bonitos nombres y es pura idolatría: “la madre Tierra”, “el bien de la Humanidad”, “el bien de todos los seres sintientes”,... Lo malo es que, aparte de condenarse porque no sean creyentes, son capaces de las mayores atrocidades por servir a su ídolo. (Esto es la idolatría de todos los tiempos a falsos dioses).

Cuando vivimos todo el día esclavos de, “metidos en”, nuestras ideas, difícilmente cambiamos, estamos como muertos.

Hacerse como niños para ir al cielo

Cuando somos bebés, estamos completamente abiertos a todo, totalmente receptivos, somos como una esponja (y no hacemos nada).

Al crecer vamos siendo más selectivos en lo que absorbemos (y cada vez hacemos más cosas).

Podemos llegar a ser tan selectivos que incluso rechacemos como equivocado lo más importante.

O podemos ir despojándonos de las cosas que hemos absorbido durante la vida y quedándonos cada vez más sólo con las más importantes (y cada vez haremos menos, o como dicen los taoístas: el "wu wei", o como otros: practicaremos la "acción sin intención").

Esto es lo que quiere decir Cristo cuando nos pide que, habiendo llegado a hombres/mujeres adultos, nos convirtamos en niños: sin prejuicios, prepotencias, ideas concebidas, desconfianzas, recelos, miedos,

Es decir, de los tres aspectos que somos (Inteligencia, Amor, Energía)

Nuestros demonios nos afectan la forma de ver el mundo

Y, en vez de ver la realidad, vemos lo que ellos quieren. Sólo Dios es capaz de conocer la realidad completamente. La razón nos sirve sólo para algunas cosas parciales. Muchas cosas invisibles sólo podemos conocerlas a través de la fe.

Vemos el mundo tal como lo ven los demonios que nos poseen habitualmente o como lo ve Dios (si sabemos mantenernos en ello).

Si nuestro mayor pecado es el odio, los demás nos darán los mejores motivos para odiarles.

Si uno de mis egos (demonio que me posee) me dice que es muy importante que la gente sepa cómo vuelan las mariposas y que tengo que dedicar mi vida a ello, los días siguientes crearé un mundo lleno de gente a quien no le importa cómo vuelan las mariposas.

El rechazo que veré en los demás a aprender algo "tan importante", tiene exactamente el mismo tamaño que mi interés.

("Querer hacer un mundo mejor" es, por todo lo anterior, una equivocación. Una idea que nos mete uno de nuestros "egos buenos" -lobos disfrazados de corderos-, tan tirano y perjudicial como los malos, claro).

Cómo cambiar el mundo

Si queremos que algo del mundo no cambie, basta con que lo rechacemos.

Cuanto más energía, tiempo, atención dediquemos a lo que rechacemos, más haremos que perdure, que no cambie.

Y al revés, si queremos cambiar el mundo consiguiendo lo que parece magia, basta con aceptarlo de todo corazón.

A nuestro ego, a nuestros egos, esto no les hace ninguna gracia, pues ellos están más grandes y fuertes cuanto más rechazamos las cosas.

Cuando aceptamos de todo corazón algo, cuando llegamos a verlo con los ojos de Dios, al instante desaparece (o no, ¡pero ya no nos importa!).

para aceptar las cosas completamente podemos hacer lo que tengamos que hacer con el mayor esmero y cariño.
(Por ejemplo: Si trabajamos de barrendero y queremos cambiar de trabajo, hagamos nuestro trabajo de la mejor manera).

Cuanto más vamos aceptando las cosas, más rápidamente cambia nuestro mundo.
(Y viceversa, cuanto más rechazamos el mundo, menos cambia y más repetimos siempre el mismo tipo de situaciones). “¡Hágase tu voluntad!”

Cómo nos han (mal) explicado lo espiritual

Como algo oscuro, esotérico,

¡Y lo es!

Pero no con el tono de voz que nos lo dijeron, sino con un tono descriptivo, como decir 'esto es verde, esto azul, esto esotérico, esto oscuro'.

Y es esotérico por la misma definición de esotérico (invisible).

Y es oscuro porque para todo aquél que no abre los ojos, todo está oscuro.

No es algo lejano, sólo para místicos,... es algo que está aquí y ahora, y para todo el mundo (que cumpla los requisitos, que cualquiera con esfuerzo puede cumplir).

Y es más maravilloso que la más loca fantasía.

Qué es el “desarrollo espiritual”, “crecimiento personal”

Lo espiritual (en una persona) es lo que no se ve: pensamientos, sentimientos, deseos, miedos,...

Vamos creciendo hasta los 18 años, pero luego podemos seguir creciendo en mejorar lo invisible que llevamos dentro.

Cada vez que mejoramos nuestro comportamiento, crecemos. Por eso se habla de 'X es un gran hombre'.
Mejorar el comportamiento no es comportarse de ninguna forma concreta, es principalmente conocer y controlar el ego.

Se trata de abrir los ojos, mas que de hacer cosas.

Descubrir a Jesucristo en nuestro interior e imitarle al máximo.

Es muy útil para poder seguir a Jesucristo librarnos de un error común:

Que nuestro demoniete “ego”, orgullo, nos posea tanto que nos olvidemos de nosotros y creamos que somos él.

Cuando los orientales dicen que el más grave error es el 'egoísmo', se refieren a esto. En occidente no lo entendemos bien, sino como codicia, interés exclusivamente propio,... que son las consecuencias, que no el origen de esta esclavitud.

La domesticación y adelgazamiento al máximo de este bichito, (es imposible matarlo), es el requisito y primer objetivo para poder empezar a vivir de verdad (vivir para nuestro desarrollo) y no vivir medio muertos.

Para empezar el camino, las enseñanzas de Antonio Blay, en particular su libro 'Tensión, miedo y liberación interior' son muy claras. (Se puede conseguir en formato electrónico en internet ).

No tenemos dos partes

Esta explicación que sigue es más abstracta, menos familiar a los sentidos, que la vista al principio de este artículo.

Sólo hay una realidad, la invisible, la mental.

Hay ciertas realidades que percibimos como materiales. Hay cierta realidad sobre la que tenemos más control (nuestro cuerpo) y otra sobre la que tenemos menos (el mundo a nuestro alrededor).

La realidad es esencialmente “mágica”, sólo nuestro olvido o desconocimiento de ello nos lleva a comportarnos como si no lo fuera. En su crecimiento los niños olvidan esta realidad, que tenemos que recordar de mayores.

Evidentemente no basta con convencernos, con decidirnos, para poder manejarnos adecuadamente en ella; hace falta aprendizaje, práctica, igual que la necesitamos para adaptarnos a este mundo cuando nacemos. Este aprendizaje y práctica es lo que nos ofrece la religión.

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