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Las cosas de salud, bien sencillas

Qué es juzgar 

(ya sea para criticar o alabar)

Juzgamos cuando tenemos algún interés en que las cosas sean de una forma y no de otra.

Todo lo que vemos es siempre reflejo de los errores que llevamos dentro.
Cuando vemos algo menos que perfecto en alguien (es feo), es porque hemos elegido, de entre todas las cosas que podríamos fijarnos en esa persona, una que corresponde con una preocupación interior nuestra (nos preocupa nuestra belleza). 
Lo que importa no son las palabras que utilizamos, sino la intención (que se refleja también en el tono)

Si decimos 'Pepito solo mide metro y medio' con un tono diferente a como diríamos 'el cielo es azul', o 'esa hierba es verde', entonces es que lo decimos con un interés. Estamos juzgando.

Precaución: Podemos descubrir si nosotros juzgamos o no, pero nunca podemos decir si otra persona está juzgando, por muy emotiva que sea su forma de hablar, pues nunca sabemos con certeza lo que tiene en su corazón, la intención que le mueve.
Mientras actuemos siguiendo nuestra más mínima intención particular, lo pagaremos, seguimos creando karma o como queramos decirlo.
(Sólo nos libramos de ´la factura´si sólo y contínuamente actuamos por el bien de todos, nosotros incluídos como uno más).

Otras formas de decirlo:

Juzgamos cuando dejamos que algo nos moleste o atraiga.

(Cuando pensamos mal o bien de otra persona, cuando olvidamos su esencia divina y nos fijamos en lo externo)
Cuando dejamos que uno de nuestros egos, que son los que quieren que las cosas sean de una cierta forma, tome el control de nuestro cuerpo. 

Juzgar es olvidarnos de la 'ley de la polaridad', de que todo tiene dos caras. 

(El que dice que algo es 'bueno' o 'malo' es el ego. Ninguna cosa, persona, o hecho o cualidad es 'buena' o 'mala' en sí).

Y uno de nuestros egos rápidamente nos propociona las (sus) razones.

Y empezamos a cometer equivocaciones: 

  • A enfadarnos o alegrarnos (las frases correspondientes tendrían exclamaciones). Con sus consecuencias:
    • gastamos más energía
    • nos comportamos con más inercia y cometemos errores que intentamos justificar 'porque me pilló enfadado por otra cosa y le di una mala contestación -que no merecía-'
    • dejamos de prestar atención a lo que estamos haciendo y lo erraremos. 
  • A dejar de ver los dos lados que tiene todo y todos (Recuerde la 'ley de la polaridad') y asociar a personas o cosas sólo lo que nos interesa.
  • A confundir lo que los demás hacen con lo que son: No podemos saber lo que otra persona tiene en su interior. (cuando las frases usan el verbo ser, más probable de que sea un juicio)
  • A generalizar (cuanto más general es una frase, más probable es que sea un juicio)
Una cosa es no juzgar y otra estar pasivo, indolente, inconsciente. 
Una cosa es ver que está lloviendo y otra considerar con enfado que 'hace mal día'. 
El observar no nos impide abrir el paraguas para no mojarnos. 
El enojo no hará que abramos mejor el paraguas y si no nos enojamos nuestro cuerpo nos lo agradecerá. 
Podemos encarcelar a los asesinos, etc. pero no porque juzguemos que haya hecho nada malo, sino porque veamos que es lo más conveniente para todos.

Ejemplo de juicios:

Escuche los diálogos de cualquier programa de televisión, especialmente los de chismes, cotilleos. Aunque también los informativos o programas sobre la naturaleza.
¿Que no es posible actuar sin interés?
Claro que sí. Observe la gente circulando con su auto por una carretera con mucha circulación, o caminando en una calle llena de gente. 
¿Caminan o circulan con interés? No. Porque es inútil querer ir más deprisa o más despacio. 
Siguen el ritmo. Se apartan si hay un agujero. Pero para ello no ponen interés, simplemente lo ven y cambian de dirección.
Ejemplos de gente que actúa libre de juicios (libres de la 'ley de la polaridad'): 
  • el chino del cuento
  • el inglés flemático de la película “El cerdito valiente”. Competidor pero sin mostrar interés, prisa. Especialmente en la escena del momento que gana el campeonato.
  • Los hombres luchando contra las bestias en el friso del templo de Pergamon (en el museo Pergamon de Berlín). Ellos con rostros serenos, ellas con rostros emotivos.
Una cosa es juzgar y otra tener juicio, discernimiento.



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